15/03/2012

Yuppies ilustrados


Hartos de la prepotencia de los editores, cinco jóvenes escritores se asocian para escupir una litaratura "comprometida"
ÓSCAR CUBILLO.

Miguel Ángel de Rus viene pisando fuerte. Ni le duelen prendas ni se esconde tras la falsa modestia a la hora de promocionar su nuevo y personal proyecto, en el que dará refugio a la literatura genuina, dice. El tío tiene curriculum: habiendo trabajado en Radio Nacional, la SER o Diario 16, actualmente ocupa un cargo en la Dirección de Comunicación de la Sociedad General de Autores. A pesar de tener bien cubierto el riñón, le ha dado por promover una editorial, bautizada Ediciones Irreverente. Así que le preguntamos de qué va el rollo.

"Es una idea mía que nace uniendo a varios escritores y editores de revistas de música como 'Escenarios', una publicación para profesionales en la que los escritores manejan el producto desde el principio hasta el final. Todos hemos tenido malas experiencias con los editores, así que hemos optado por la autogestión". Por ahora son cinco miembros, todos accionistas, y, a pesar de las apariencias, no están unidos a la Sociedad General de Autores. "Yo trabajo en la dirección, pero no me he asociado con nadie. Ésta es una empresa independiente".


Meter caña. Colocados los puntos sobre las íes, decir que las tiradas iniciales de estas Ediciones Irreverentes son de 1.500 ejemplares por título, y que sus miembros han redactado un manifiesto en el que, entre otras cosas, aseguran que "la cultura de masas no es lo nuestro". Entonces, ¿a quién os dirigís, Miguel Ángel? "Queremos escribir libros de verdad, no guiones de cine. No tenemos vocación maldita, pero tampoco intentamos convertirnos en Pérez Reverte ni Antonio Gala. Aspiramos a escribir y a meter caña contra lo que no nos gusta. Nos dirigimos a la gente de entre 18 y 36 años, y la Generación Irreverente tiene unos principios espirituales que se alejan del mercantilismo".

­Sí, mucha ireverencia, pero sois todos unos yuppies ilustrados colocados en empleos muy bien remunerados.
­"Puedes ponerlo, me parece muy bien. Lo reconocemos muy tranquilamente. No somos yuppies, pero sí profesionales de la prensa que hemos decidido que la cultura es un lujo, y nosotros hacemos literatura por placer. Otros autores viven de ella prostituyéndose".

Con semejante temple, no es de extrañar que se declaren ajenos a esa literatura joven que nos quieren vender, la de Lucía Etxebarría, Mañas (qué golpe se ha dado con Ciudad rayada, por cierto), Ray Loriga o las colecciones de bolsillo consumista tipo Reservoir Books. "Todo lo contrario, no tenemos nada que ver con ellos, porque son sencillísimos y escriben de cosas muy básicas, tipo qué malos éramos de jóvenes, qué golfos. Hacemos una literatura muy comprometida con la sociedad; no Loriga, ni Mañas, ni leches: ésos son libros para pasar el rato sin complicaciones".

Y estos irreverentes están abiertos a nuevos talentos. "Buscamos autores jóvenes. Proponemos a vuestros lectores que nos manden cosas, porque las vamos a leer, no como otros". Sus promesas son idílicas; tanto, que el autor podrá decidir sobre todo el proceso de edición, a pesar de no ser accionista. Apunta De Rus: "Hay que acabar con la dictadura de las grandes editoriales, que editan cuando quieren y te pagan lo que les sale de los cojones. Estamos por devolver sus derechos al autor: que controle los fotolitos, que maneje la producción Este proceso de literatura es el del futuro"

Larioja.com

La Enciclopedia Británica cierra su edición de papel para centrarse en Internet

Volumen de la enciclopedia británica.
Volumen de la enciclopedia británica

La Enciclopedia Británica, la más antigua del mundo en idioma inglés, anunciará el miércoles el cierre de su edición en papel, 244 años después de que su primer ejemplar vio la luz en Edimburgo (Reino Unido), en 1768.

La compañía, que hoy tiene su sede en Chicago (Illinois, EEUU), anunciará este miércoles que se centrará en su enciclopedia digital y en la elaboración de material para escuelas, según ha adelantado el diario 'The New York Times' en su edición digital.

La decisión es un intento de adaptarse a la creciente demanda de contenidos digitales y, en particular, a la competencia de la popular Wikipedia, según explicó al diario el presidente de la compañía, Jorge Cauz.
"Es como un rito de iniciación en esta nueva era. Muchos se sentirán tristes y nostálgicos por ello, pero ahora tenemos una herramienta mejor. La página web está constantemente actualizada, es mucho más extensa y tiene contenidos multimedia", señaló Cauz.

Los pesados volúmenes de la Enciclopedia, con sus letras doradas en el lomo, fueron habituales en muchos hogares británicos y estadounidenses desde mediados del siglo XX, cuando cientos de vendedores ambulantes los ofrecían de puerta en puerta.

2010, la última versión

Hoy, sin embargo, la Enciclopedia es casi un objeto de lujo, con un precio de 1.395 dólares por la edición completa, y sus clientes más fieles son las embajadas y los coleccionistas, señala el rotativo.
La última edición de la Enciclopedia Británica será la de 2010, de 32 volúmenes, y de la que se han venido hasta ahora 8.000 paquetes, con alrededor de 4.000 aún aparcados en un almacén.

Sólo el 1% de los ingresos de la compañía proceden hoy de la venta de enciclopedias impresas, frente al 85% que se deduce de la venta de productos académicos para materias como matemáticas, ciencias o inglés. El resto proviene de suscripciones a la página web.

La Enciclopedia Británica se convirtió en 1994 en la primera del mundo en llegar a Internet, y hoy, el acceso a su enciclopedia digital, que se actualiza cada 20 minutos, se consigue previo pago de una tasa de 70 dólares anuales.

Aunque algunos de sus artículos ya pueden consultarse de forma gratuita en su portal, Cauz descarta que la compañía se plantee trasladarse a un modelo gratuito.

http://www.elmundo.es

13/03/2012

El gobierno francés aprueba una ley que le permite digitalizar y explotar títulos no disponibles del siglo XX

Por Arantxa Mellado el 12.03.2012
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El gobierno francés ha aprobado la “Ley relativa a la explotación digital de los libros no disponibles del siglo XX” (“Loi “relative à l’exploitation numérique des livres indisponibles au XXe siècle”), una ley para digitalizar y vender medio millón de obras fuera de catálogo del siglo XX. Se trata de preservar y comercializar libros franceses anteriores a 2001 que no están en venta ni en formato papel ni en digital, y con este objetivo, la Bibliothèque  Nacional de France está seleccionando una lista de títulos que serán incluidos en el proyecto y vendidos en línea. Francia se ha demorado mucho en la digitalización de libros y periódicos, y el plan parece un medio de ponerse al día con países como EEUU, donde la digitalización es predominante.

Bibliothèque  Nacional de France
Según el periódico suizo Le Temps, el gobierno francés se quedará con el 40% de los derechos de esta nueva colección, dejando el resto para los editores. El proyecto, que recibirá una subvención inicial de 30 millones de euros, garantiza que al menos el 50% de los derechos vayan a parar a editores y autores.
Como en el caso de Google Books, el plan francés es de exclusión voluntaria (“opt-out”), lo que significa que los autores seleccionados son incluidos sin solicitar su permiso y se les da un plazo de seis meses para pedir su exclusión de la lista. Esto ha provocado la oposición de muchos autores, concretamente 900, liderados por el escritor de ciencia ficción Ayerdha, que han firmado una petición y denunciado el plan como un abuso de sus derechos de propiedad intelectual.

La ambición del plan francés es notable si se tiene en cuenta que el país fue uno de los que lideró la oposición al fallido acuerdo a tres bandas en EEUU entre Google, los editores y la Author’s Guild. El Syndicat national de l’édition (SNE) y la Société des gens de lettres (SGDL), que aplauden el proyecto, sostienen que éste es diferente porque la Bibliothèque Nationale lo supervisa y porque esta nueva colección no mostrará fracciones de texto de las obras escaneadas, a diferencia del de Google.

Por último, hay que añadir que el proyecto francés tiene carácter exclusivista, ya que la Bibliothèque Nationale de momento sólo va a incluir literatura tradicional, por lo que los seguidores de los géneros menos convencionales tendrán que esperar para ver sus títulos favoritos on line.

No está claro si Francia escaneará de cero o si aprovechará las obras previamente escaneadas por Google.

http://www.actualidadeditorial.com

12/03/2012

Libro electrónico: ¿el fin de las mochilas?

El libro electrónico o e-book es un libro en formato digital. Es decir, que no tiene papel. En realidad, hay que distinguir entre el continente y el contenido. El contenido, el texto, es el e-book. Y el continente, es decir, el dispositivo que te permite leer los e- books, es el e-reader. Actualmente en España hay cierta confusión y se suele denominar “e-book” tanto al contenido como al continente. Pero, para no liarnos, hablaremos de e-book cuando se trate de texto y de e-reader cuando se trate del dispositivo lector. 



Existen varios tipos de dispositivos en el mercado. En realidad, cualquier dispositivo que posea pantalla y memoria es susceptible de convertirse en un e-reader. No obstante, hace unos seis años comenzaron a aparecer en el mercado dispositivos cuya función era servir exclusivamente de libro electrónico. Estos dispositivos se caracterizan por un diseño que permite emular la versatilidad del libro de papel tradicional. Se trata de dispositivos móviles con un muy bajo consumo de energía que permitiesen al usuario una gran cantidad de horas de lectura sin recargar la batería. Además, se incorporó la llamada tinta electrónica, que lograba el ansiado “efecto papel”: alto contraste a plena luz del día, ausencia de iluminación propia y bajo consumo.

El dispositivo Reader fue comercializado en 2006 por la marca Sony, y fue el primero que contó con tinta digital. Un año después, la tienda de libros virtual, Amazon.com, lanzó su hoy famoso lector Kindle. Aunque Reader y Kindle son los más famosos, existen otros dispositivos en el mercado: el Papyre, el Cybook o el iLiad, por ejemplo. Recientemente, dos conocidas firmas de venta de libros, FNAC y La Casa del Libro, han lanzado sus propios e-readers: el Libro Electrónico FNAC y Tagos, respectivamente.

Las ventajas de un e-reader frente a los libros tradicionales son diversas. Por un lado, ahorro de espacio. Un solo dispositivo permite almacenar cientos e incluso miles de libros y documentos. Y todo concentrado en apenas 150 gramos de peso. Su portabilidad es máxima y es el formato ideal para viajeros, pero también para investigadores, opositores o estudiantes, por ejemplo. Además, los e-readers de nueva generación permiten hacer anotaciones al margen, guardar párrafos, subrayar los pasajes más interesantes, marcar páginas...

Otra de las ventajas es que desde el propio e-reader se pueden adquirir e-books en cualquier momento. Basta con tener conexión wifi para comprar on line cualquier título disponible en el mercado. Sin moverte del sitio, con un par de clicks, podrás disfrutar del libro seleccionado al instante.

A nivel medioambiental, los defensores del e-reader apuntan al ahorro en papel que produciría su uso masivo. No obstante, no son pocas las voces autorizadas que señalan que una correcta gestión en la producción de bosques y plantaciones para producir papel supone un mayor beneficio para el planeta.

En cuanto a las desventajas, los usuarios se quejan fundamentalmente del precio de estos dispositivos lectores(aunque ya hay modelos por menos de cien euros), de que la oferta de títulos en español podría ser más amplia de lo que es y del evidente hecho de que, si un libro se cae al suelo, no pasa nada. Si se cae un e-reader... la cosa puede ser más grave.

Pero, a pesar de estas quejas, parece que la irrupción de los libros electrónicos en nuestro país es ya una realidad, con un volumen de negocio que en el año 2010 alcanzó los 79 millones de euros, según el Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información.
El proceso parece imparable y los más entusiastas del e-reader auguran un futuro lleno de libros digitales... y sin mochilas. En efecto: todos los libros de texto y apuntes que necesita un estudiante a lo largo del año caben en un solo dispositivo lector. Seguro que más de un estudiante está deseando que llegue ese día.

http://www.chaval.es

11/03/2012

La última aplicación de Penguin, una demostración del valor de los editores para los autores

Por Arantxa Mellado el 06.03.2012

Penguin Young Readers Group está demostrando con hechos (e inversiones) dos controvertidos asuntos que han llenado conversaciones y artículos en los últimos meses: que los editores pueden tener un papel relevante para los escritores y que las aplicaciones son algo más que libros en movimiento.

El último movimiento de Penguin en este sentido es el anuncio de una nueva aplicación, no dedicada a un libro, sino a una de sus autoras de éxito: «The World of Richelle Mead», ya disponible en la App Store de Apple. Richelle Mead está especializada en el género de la fantasía urbana, y obra es muy popular entre los adolescentes. Según Publishers Weekly, su serie de libros «The Vampire Academy» ha vendido la nada desdeñable cifra de 5,5 millones de ejemplares impresos a través del sello Razorbill, dirigido a un público joven-adulto (young adult). Según Ben Schrank, director de Razorbill, esta audiencia joven supone que iniciativas orientadas a dispositivos móviles que giren en torno a Mead sean particularmente relevantes, y por lo tanto destinadas al éxito.

Pero «El mundo de Richelle Mead» va más allá: se basa en la personalización (su centro es la autora) y la conectividad con los lectores. Desarrollar la aplicación y su contenido ha requerido tiempo e inversión tanto por parte de Penguin como de la escritora, además de los costes de producción asociados que ha conllevado el proyecto durante los últimos seis meses.

La aplicación es gratuita –cómo atraer si no a los usuarios–, pero está pensada como plataforma de negocio, ya que contiene una librería virtual a través de la cual los fans de Mead pueden adquirir libros digitales. Además, los usuarios de la app pueden acceder a materiales adicionales, incluidas entrevistas en video y un diagrama de personajes. La aplicación evolucionará con el tiempo, añadiendo contenido actualizado, incluidos capítulos gratuitos de los libros que se publiquen a modo de continuación. En ese sentido no se diferencia mucho en cuanto a concepto de las apps que, por ejemplo, ha hecho Planeta para algunos de sus autores, aunque sean éstas mucho más limitadas en cuanto a contenidos.

La diferencia está en que la aplicación incluye herramientas sociales. Por ejemplo, permitirá a los lectores conectarse entre sí y con la autora, así como la ya habitual opción para que los lectores destaquen cualquier frase y la compartan con facilidad.
Así es como lo cuenta la nota de prensa de Penguin:
“Como puede verse trasciende los límites de una librería. Sin perder de vista al fan de Mead, Penguin ambiciona crear una comunidad online en torno a su obra.
Ésa es la razón de que contemple acceso a Facebook y Twitter, herramientas que permiten a los usuarios compartir comentarios con amigos y, también, mantenerse al día online de las actividades de la propia Mead.”
En esto consiste el paso adelante de Penguin, en pensar dónde pueden estar sus audiencias y en adaptar sus productos y la promoción a ellas:
- dando prioridad a los dispositivos móviles frente a la web como plataformas de descubrimiento, interactividad y lectura (de hecho, esta aplicación no tiene equivalente en la web)
- introduciendo la interacción entre los lectores, y de estos con el propio autor, como parte esencial del marketing de la autora y sus libros.

Algunos medios han interpretado el desarrollo tanto de la aplicación como de las funcionalidades que incorpora como la respuesta de Penguin al impacto que la transformación digital ha tenido en su relación con los escritores, una preocupación que trasciende a la mayoría de los grandes editores (como se desprendía de la carta de Hachette Book Group a sus autores y agentes en la que justifica la necesidad de sus servicios). Y es que otro de los mensajes de Penguin en este lanzamiento va en este sentido:
“Por muy tentados que se vean los autores de abandonar la relación que tienen con la edición tradicional, esta aplicación proporciona un nivel de personalización y conectividad de los que carecen las plataformas de autoedición.”
Sea como sea es una buena forma para demostrar que, en digital, los editores también pueden desempeñar su rol tradicional: ayudar a sus autores a encontrar su audiencia, sin importar dónde pueda estar.

http://www.actualidadeditorial.com

Lectores distraídos por Facebook y Twitter

POLÉMICA 
Quienes leen libros electrónicos en tabletas con conexión a internet se empiezan a quejar. Dicen que la tentación de tener a Twitter y a Facebook al alcance de la mano les impide concentrarse en su lectura.
Sábado 10 Marzo 2012


Al hablar sobre la nueva resolución del iPad 3, lanzado el jueves pasado en San Francisco, Peter Schiller, de Apple, señaló que la nueva pantalla era tan nítida que “cuando usted lea un libro va a tener en frente un texto que rivaliza con todo lo que ha visto en libros impresos”. Eso sucedió un día después de que el diario The New York Times publicó un artículo en el que se refería precisamente a que leer libros electrónicos era difícil no solo en el iPad, sino en todas las tabletas.

Curiosamente, la razón no era la falta de resolución, sino las múltiples distracciones que impiden al lector sumergirse en el solitario placer de una buena lectura. El artículo menciona casos de personas que mientras leen deben luchar con la tentación de chequear el email, buscar una palabra en Google, seguir los trinos de alguien en Twitter, comentar algo en su perfil de Facebook, ninguna de las cuales existiría si estuviese frente a un libro impreso.
El artículo sentencia que millones de consumidores que han comprado estas tabletas de Amazon, Apple y Barnes and Noble han llegado a la conclusión de que con ellas “es cada vez más complicado sentarse a leer atentamente un texto”. Muchos han comprado libros electrónicos pero nunca los terminan, y otros tienen que esperar a estar en un avión en pleno vuelo, donde no hay conexión a internet, para poderse concentrar. Estas anécdotas vienen acompañadas de un sondeo entre editores de libros, quienes ya no se muestran tan entusiasmados con estos aparatos. Hace un año, 46 por ciento de ellos creía que las tabletas eran el medio ideal para leer libros electrónicos; este año esa cifra bajó a 31 por ciento.

James McQuivey, de Forrester Research, compañía que hizo el sondeo, le dijo al diario que las tabletas son una tentación y “a toda hora están diciéndole al usuario ‘podrías estar en YouTube ahora mismo’, o le está mandando con frecuencia mensajes de alerta de que recibió un email. La lectura tiene que competir contra eso”.

Hace un año, la firma Nielsen encontró mediante un estudio que las personas tardaban 20 minutos más en leer un libro en el Kindle o el iPad que en la versión impresa. Aunque no se estableció la razón, muchos citan este trabajo como prueba de que la gente pierde la capacidad de enfoque y de que estos aparatos digitales todavía no son capaces de replicar la experiencia del libro de papel. Precisamente uno de los motivos por los cuales en 2007 Amazon lanzó su Kindle sin más aplicaciones que la de leer fue que la gente pudiera dedicarse a leer sin perturbaciones.

Algunos expertos consideran esta critica exagerada y sin fundamento, pues se basa en anécdotas y no en estudios serios. Mario Jursich, director de la revista El Malpensante, considera que además de la tentación de navegar por internet hay otros obstáculos más importantes como el reflejo de la pantalla que cansa los ojos. “En el Kindle es gris y en el iPad es muy brillante”. Para él, la opción de detener la lectura para revisar el significado de una palabra o averiguar un dato no es una interrupción negativa, sino un aporte para comprender mejor el libro.

Alexis Madrigal, editor de la revista The Atlantic, piensa que el fenómeno de distraerse mientras alguien lee un libro no está limitado a los textos electrónicos, pues cualquiera puede distraerse hasta con una mosca. “¿Con qué frecuencia la gente se distraía antes y cómo sabemos que las cosas son peores ahora?”, se pregunta Madrigal.

A pesar de todo, Matt Richtel, autor del polémico artículo, cree que las tabletas van a seguir en auge y con el tiempo volverán obsoletos los aparatos dedicados a los libros electrónicos. Para muchos la solución es desconectar internet antes de abrir el libro en el iPad. Otros creen que si las interrupciones son muy constantes es simplemente una señal de que ese no es el momento para leer. También están quienes piensan que los libros electrónicos los han convertido en lectores más exigentes, que demandan de los autores una prosa de mayor nivel que los atrape y que los aleje de las tentaciones de la red.

http://www.semana.com/

10/03/2012

Apple y grandes editoriales de EE.UU. acusados de conspirar para encarecer libros electrónicos

El Departamento de Justicia de Estados Unidos se dispone a demandar al titán informático Apple y a cinco de las principales editoriales de ese país por considerar que formaron un cartel que en 2010 conspiró en secreto para aumentar el precio del libro electrónico, ante la competencia de Amazon y su lector Kindle, según reveló esta semana el diario neoyorquino The Wall Street Journal.

iPoo Toilet (Retrete iCaca), diseño creado por Milos Paripovic

Aparte de Apple, el Gobierno de EE UU prepara una demanda contra las casas editoriales Simon & Schuster, Hachette Book Group, Penguin Group, HarperCollins Publishers y Macmillan. Algunas de las empresas implicadas están en negociaciones con la justicia para resolver el caso fuera de los tribunales, según personas que han tenido acceso a las investigaciones, entrevistadas por el diario estadounidense.
En el centro del caso y de la demanda se halla el modelo mismo de negocio del libro electrónico, que ha efectuado notables avances en Estados Unidos en los años recientes gracias a la introducción de nuevos dispositivos de lectura, como los modelos de Kindle, que desde 2011 se comercializan también en España. Amazon no ofrece cifras exactas de ventas, pero en un comunicado de diciembre dijo que registraba ventas de un millón de dispositivos por semana.

La prominencia de Amazon en ese mercado es lo que llevó a Apple y a las editoriales a pactar en secreto una forma de cambiar el modelo de cobro para aumentar el precio del libro electrónico. El primer Kindle apareció en el mercado en noviembre de 2007. Entonces, Amazon comenzó a vender libros por 9,99 dólares, un precio sensiblemente menor al de las ediciones de papel en tapa dura y bolsillo en grandes superficies como Barnes & Noble o Border’s.

Aquello desencadenó una ola de nerviosismo entre las editoriales, porque consideraban que el consumidor se acostumbraría a un precio excesivamente barato, como finalmente ha sucedido. Ayer, los cinco libros más vendidos en el portal norteamericano de Amazon van de los 0,99 y los 7,70 dólares. La industria, sin embargo, trató de forzar un cambio aprovechando el lanzamiento en 2010 del iPad, la tableta de Apple.

Tal y como queda reflejado en una reciente biografía de Steve Jobs, escrita por Walter Isaacson, el consejero delegado de Apple, fallecido el pasado mes de octubre, quiso forzar un cambio hacia lo que denominó un modelo de agencia. “Les dijimos a los editores: ‘Iremos hacia un modelo de agencia, en el que vosotros estableceréis el precio, nosotros nos quedaremos el 30%, y sí, el cliente pagará algo más, pero eso es lo que vosotros queréis de todos modos”, afirma Jobs en el libro. “Ellos fueron entonces a Amazon y le dijeron: ‘Vais a aceptar el contrato de agencia o no os daremos los libros”.

Ese es precisamente el modelo con el cual Apple entró en el mundo de las ventas musicales con el portal y reproductor iTunes, luego ampliado a las aplicaciones informáticas con su teléfono iPhone. Ante su éxito, y según alega ahora el Departamento de Justicia en Washington, las editoriales conspiraron con la empresa de Jobs para instaurar ese modelo, de forma exitosa. Posteriormente lo impusieron sobre Amazon, que inicialmente se resistió. Finalmente dio marcha atrás al ver cómo algunos títulos de éxito eran retirados de su tienda online.

Justicia considera que Apple y las editoriales actuaron de forma pactada para acabar perjudicando al consumidor. Según el Journal, los fiscales alegarán en esa demanda que, además, la empresa que lideró Jobs llegó a un acuerdo con los editores para que no ofrecieran sus libros a un precio menor a otros portales de venta, como el de Amazon, impidiendo una competencia libre.

No son estos los únicos problemas de Apple y las editoriales en el sector del libro. En diciembre, la Comisión Europea abrió una investigación para determinar si la empresa fabricante del iPad incurrió, junto a Hachette Livre, Harper Collins, Simon & Schuster, Penguin y Verlagsgruppe Georg von Holzbrinck, en prácticas monopolísticas para aumentar el precio de los libros. Además, en agosto ya se había presentado en EE UU una demanda colectiva contra Apple y las cinco editoriales ahora investigadas por Justicia por incurrir en la misma práctica y perjudicar al consumidor.

Según un reciente informe de la consultora Juniper Research, el año pasado se vendieron en todo el mundo libros electrónicos por valor de 3.200 millones de dólares. Esa cifra aumentará hasta 9.700 millones en sólo cuatro años, indican las predicciones en ese estudio.

http://cultura.elpais.com

09/03/2012

Grupos parlamentarios creen que el libro electrónico necesita IVA reducido

19:56h | lainformacion.com
La Comisión de Cultura del Congreso ha instado al Gobierno a realizar las gestiones necesarias en las instituciones europeas para que, con la mayor celeridad posible, se pueda aplicar al libro electrónico el mismo IVA reducido que se aplica a los libros en papel. 

Madrid, 8 mar.- La Comisión de Cultura del Congreso ha instado al Gobierno a realizar las gestiones necesarias en las instituciones europeas para que, con la mayor celeridad posible, se pueda aplicar al libro electrónico el mismo IVA reducido que se aplica a los libros en papel.
La iniciativa ha sido una proposición no de ley del grupo de UPyD, que pedía al Gobierno unificar el IVA en los dos formatos del libro, y ha sido modificada durante el debate y aprobada finalmente por unanimidad, pues todos los grupos han coincidido en que esta diferenciación es "anacrónica".
El diputado de UPyD Toni Cantó ha explicado que es "absurdo" que a los libros se les aplique un IVA reducido del 4% y que, al mismo libro, descargado de Internet, se le aplique el 18%. "En el libro lo importante es su contenido, no su formato", ha señalado.
"No podemos ir en contra de la sociedad de la información", ha alertado el diputado, quien ha considerado que el Gobierno de España sí tiene capacidad para cambiar este "anacronismo" de la aplicación del IVA.
Todos los grupos parlamentarios han coincidido con las observaciones del portavoz de UPyD, aunque los portavoces de los populares y los socialistas han señalado que "nos debemos a la legislación comunitaria".
Esta legislación establece que el IVA reducido puede aplicarse a los libros convencionales en papel y también a los electrónicos, pero solo en el caso de que estén en un soporte físico (como por ejemplo un DVD o un dispositivo USB).
La normativa europea prohíbe aplicar el IVA reducido a los servicios prestados por medios electrónicos, con independencia de que sea un servicio cultural, han recordado los dos grupos mayoritarios, que, en consecuencia, han propuesto la modificación del texto original para pedir al Gobierno que gestione en Europa un cambio en esta doctrina.
No obstante, el disputado de Izquierda Plural Chesús Yuste ha replicado que Francia y Luxemburgo han adoptado decisiones en este sentido a pesar de estas directivas europeas.
Yuste y Cantó han advertido de que la industria incipiente en España en este sector tiene que competir en desigualdad de condiciones con multinacionales que vienen de fuera y que están ocupando el mercado.-
(Agencia EFE)

 http://noticias.lainformacion.com


El estado de excepción lingüístico

Arcadi Espada


El periódico sitúa el asunto de la inmersión lingüística en el terreno jurídico. Tiene motivos coyunturales. Pero es un camino cegado. Lo único que podría acabar con la inmersión lingüística es la política. La política que el Partido Popular y el PSOE se han negado a practicar durante tres décadas. Esconderse detrás de los jueces está ya demasiado visto. Este auto del tribunal catalán sitúa en su punto las cosas: le dice a ciudadanos españoles que vayan a pedir, a rogar, a suplicar, por su lengua. En esta humillación del que en su propio país ha de acudir a una ventanilla de provincias para que le concedan la misericordia de que sus hijos puedan estudiar en la lengua común está resumido todo el asunto. Los jueces, con las manos siempre bien lavadas, se limitan a aplicar el estado de excepción que ha decretado mucho antes la política.