28 sept. 2012

Hacer libros para que no se puedan leer

Hace algunos días que tenía pendiente compartirles la nota Stephen Marche: ‘This is a book you cannot read on a Kindle’ publicado en The Globe and Mail y que nos habla sobre la publicación de Love and the Mess We’re In de Stephen Marche, publicado por Nova Scotia Press y que, de acuerdo con la orgullosa autora, no puede leerse en un Kindle y agrega:
No es posible hacerlo. Es un libro físico y la experiencia de tenerlo entre las manos es integral a su realidad.
La tipografía y la organización de los textos hacen si no imposible, si muy complicada no su digitalización, sino su presentación y visualización en un formato electrónico, al menos para aquellos dispositivos que utilicen tecnología eInk.


Imagen vía: The globe and mail

Y vamos, que como libro de colección, me parece una idea por demás interesante y no niego que me gustaría tener un ejemplar en mis manos.
Sin embargo, la promoción no se si me encanta. Considero que en esta lucha absurda de lo impreso vs lo digital, el olor del papel vs el tacto frío de la pantalla y tanta solemnidad en torno a lo que esperamos que sea un libro, el autor pierde de vista que a lo de debería apostar con su obra es a que sea leída, después de todo eso es lo que quiere cualquier escritor, ¿o no?
La experiencia de leer un libro es algo de lo que ahora estamos mucho más conscientes, nos interesa el tocarlo. Así que cuando la gente ve este objeto hermoso para tomarlo entre sus manos, tiene cierta resonancia que probablemente no tenía hace cinco o tres años.
Y bueno, esperaría yo que un autor apuntara a hacer el libro más hermoso tanto en forma, pero especialmente en contenido y no concebirlo específicamente para ir en contra de un formato porque lo que se logra es únicamente hacer un “libro bonito” que el libro como objeto de arte siempre ha existido, aunque tampoco podemos negar que se están haciendo algunos libros enriquecidos que aprovechan las posibilidades del formato electrónico de maneras nunca antes imaginadas.
Como ya lo dije, que no dudo que sea, efectivamente, un libro hermoso y tampoco voy a negar que sí, me gustaría poder hojear uno; pero insisto, la forma de venderlo no me convence.


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Lara: “Si Cataluña fuera independiente, el Grupo Planeta se tendría que ir”

El presidente de Planeta, José Manuel Lara, ha asegurado este viernes que si Cataluña acaba por independizarse, el grupo editorial trasladará su sede social a otra ciudad de España. “Se lo decía al presidente [de la Generalitat, Artur Mas]: yo lo tengo más fácil que nadie. No hay ningún negocio editorial que tenga su sede en un país extranjero que hable otro idioma. Es absurdo. La sede se tendría que ir a Zaragoza, Madrid o Cuenca”, ha asegurado el empresario catalán.

José Manuel Lara, presidente del grupo Planeta. / TEJEDERAS

 “La independencia es absolutamente imposible”, ha agregado Lara, quien ha añadido que espera que la hoja de ruta que ayer adoptó Mas en el Parlament sea una “arma de presión para buscar algo a mitad de camino”. Lara ha recordado el boicot al cava que se produjo en 2004 tras unas declaraciones del entonces líder de ERC, Josep Lluís Carod Rovira, contra la candidatura de Madrid a los Juegos Olímpicos. “En una guerra del cava habrá muertos y heridos graves”, ha avisado.

En una entrevista a la emisora ABC Punto Radio, Lara, el dueño de un gigante editorial y audiovisual, ha alertado a los partidos catalanes de que podrían estar creando “expectativas a la gente” sobre un proyecto que podría no acabarse produciendo. Y “a la otra parte”, en referencia al Gobierno central, la ha instado a sentarse a hablar “de una vez”. “No deberían haber esperado a esta situación”, ha afirmado tras recordar que, por ejemplo, no han traspasado el fondo de competitividad del sistema de financiación autonómica en los últimos dos años.

Lara ha sostenido que no hay el “caldo de cultivo suficiente” para hablar de independencia, porque la mayoría de los catalanes —entre el 60% y el 80%, ha cifrado— se sienten catalanes y españoles en diferentes medidas. El empresario ha considerado que Artur Mas, con el que ha dicho que ha hablado “hace unas horas”, está “muy presionado” por su entorno. “Tiene gente que lo aconseja que está muy nerviosa, y la situación que estamos viviendo requiere reflexión, serenidad y no precipitarse”, ha remachado.

El empresario catalán ha recordado al presidente de la Generalitat que la independencia supondría su salida de la zona euro, en la cual sería complicado entrar; que Cataluña debería llevarse el 20% de la deuda española y sus intereses, y que, en caso de entrar en el euro, será contribuidora neta de fondos comunitarios a otros países.

Lara preside el Grupo Planeta, un gigante editorial que cuenta con sellos como Crítica, Espasa, Ariel, Paidós y Destino, además del Grup 62 y el sello de coleccionables Planeta DeAgostini. En 2008, Lara adquirió Editis, el segundo grupo editorial francés, por 1.026 millones de euros. Además, dentro del conglomerado hay también medios de comunicación como Antena 3, Onda Cero, Europa FM y el diario La Razón. Planeta también concentra el canal de venta directa y por Internet, y entre sus empresas están La Casa del Libro y Círculo de Lectores.

Fuera del negocio editorial y audiovisual, en 2010 Lara fue nombrado vicepresidente de Banc Sabadell, en el que mantiene una participación relevante a través de varias sociedades. También estuvo en el sector aéreo y en 2004 fundó Vueling junto con el fondo de inversión Apax Partners, de la que salió en 2009 tras vender su participación del 14,3%. Lara ha tenido también un papel público relevante en Barcelona, al presidir entre 2005 y 2008 el prestigioso lobby Círculo de Economía, de cuya junta directiva aún forma parte.

Los empresarios catalanes hasta ahora han tratado de quedar al margen del debate soberanista que se ha abierto. En especial las grandes corporaciones, que ya advirtieron a Mas de que solo lo acompañarían en la negociación del pacto fiscal con Mariano Rajoy, pero no más allá. Ante la convocatoria de elecciones y el anuncio de una consulta para la autodeterminación, que ayer se aprobó en el Parlament, las patronales han pedido a los Gobiernos catalán y central que reanuden las negociaciones para mejorar la financiación de Cataluña.

Ayer, no obstante, el presidente de Abertis y asesor del consejo económico de Mas, Salvador Alemany, tomo la palabra para expresar lo que a su juicio es el sentir de los empresarios. "El conflicto nos afecta y no estamos tranquilos", dijo en un foro organizado por la escuela de negocios ESADE. “Es el momento de sentarnos, de no potenciar el enfrentamiento, no lo consideremos banal”, afirmó Alemany, quien añadió que “a los empresarios se les presenta una situación compleja durante el duelo entre Administraciones, sobre qué pasará con su actividad”.

elpais.com

Seis curiosidades sobre Stephen King

Con motivo de su aniversario número 65, Grupo Editorial Sexenio te presenta seis curiosidades que quizá no sabías sobre el autor de Eso y El Resplandor.
por Guillermo Campos  

  Seis curiosidades sobre Stephen King 

Stephen King es un escritor estadounidense reconocido mundialmente por sus novelas de terror. Sus trabajos han aparecido varias veces en las listas de best sellers. Nació en Portland, Maine el 21 de septiembre de 1947.
Fue el segundo hijo entre el matrimonio de Donald King y Nellie Ruth Pillsbury. A la edad de dos años su padre dejó a la familia, siendo criados él y su hermano David, sólo por su madre. Durante esos años la familia cambió de residencia entre Fort Wayne, Indiana y Stratford, Connecticut, para finalmente radicar en Durham, el pueblo natal de su madre.
Desde muy joven comenzó a escribir, tomando películas e historietas como inspiración. En su escuela vendía sus historias a sus compañeros, pero sus profesores no muy contentos con esta transacción, le hicieron devolver el dinero de sus ganancias.
Cuando tenía 13 años fue a dar con una caja vieja con libros de su padre, principalmente del género de terror y ciencia ficción; fue cuando comenzó a mandar sus historias a diversas revistas pero sin conseguir alguna respuesta.
Estudió inglés en la Universidad de Maine en Orono durante los años 1966 y 1971. Logró hacerse de un lugar en la revista de la institución y publicar una columna nombrada King’s Garbage Truck. En la biblioteca del colegio fue donde conoció a su actual esposa Tabitha Spruce, con quien contrajo nupcias en 1971.
Tras finalizar su licenciatura, King consiguió trabajo como profesor de inglés en Hampden Academy. Para ese entonces, él y su nueva familia vivían en un remolque y conseguía publicar historias cortas para conseguir dinero. El escritor comenzó su problema de alcoholismo durante esta etapa.
El autor logró escribir un gran número de novelas, entre las cuales figuraba Carrie, su primera novela publicada bajo la editorial Doubleday. Con este trabajo logró recibir un anticipo de dos mil 500 dólares, una gran cantidad para una publicación en ese entonces.
Tiempo después de publicarse su primera novela, su madre Ruth fallece de cáncer uterino, aunque consiguió leer un ejemplar de su hijo antes de fallecer.
El 19 de junio de 1999, King fue atropellado mientras caminaba por la ruta 5 en North Novell. Tras sufrir un colapso del pulmón derecho, diversas fracturas en la pierna derecha, laceración en el cuero cabelludo y fractura de cadera, estuvo interno en el Hospital Central de Maine por tres semanas.
Entre las novelas que han sido adaptadas a la pantalla grande figuran: Carrie, Eso, El cazador de sueños, La milla verde, El resplandor, La zona Muerta, Dolores Claiborne, La niebla, 1408, La ventana Secreta y Los niños del maíz.
Actualmente vive en Bangor, Maine, junto a su esposa, la también novelista, Tabitha King. Sus hijos son Naomi Rachel, Owen Philip y Joe Hill, los dos últimos también escritores.
Con motivo de su cumpleaños número 65, Grupo Editorial Sexenio te presenta seis curiosidades sobre la vida del autor de La Torre Oscura.
***
-El autor compró su estación de radio de música rock favorita, la WKIT 100.3, en Bangor Maine, cuando se enteró que esta se encontraba al filo de la bancarrota.
-El autor no muy convencido de su novela Carrie, la tiró a la basura. Fue su esposa Tabitha quien encontró el manuscrito desechado y convenció a King de que la historia tenía potencial. El personaje de Carrie White comparte el mismo cumpleaños que el autor, 21 de septiembre.
-Los trabajos de medio tiempo que le ayudaron a solventar sus estudios, entre ellos un puesto en una lavandería, le sirvieron de inspiración para sus historias de La trituradora y Carretera maldita.
-Su primera historia, In a Half-Word of Terror, formó parte de la revista Comics Review de Mike Garret en 1965. Ha realizado otras publicaciones bajo el seudónimo de Richard Bachman, a quién le rindió un servicio fúnebre falso cuando la verdad salió a la luz.
-Cuando niño, King fue testigo de cómo un amigo suyo quedó atrapado en unos rieles y posteriormente arrollado por un tren. Aunque se ha sospechado que esta fue una experiencia que le hizo enfocarse en el género del terror, el autor niega esta suposición.
-Tras su accidente en 1999, el escritor dejó pendiente el final de su saga La torre oscura, que ahora cuenta de siete partes. Tras finalizar el cuarto libro en 1997, le tomó varios años al autor saber que le ocurriría a su protagonista Roland Deschain, en los cuales recibió diversas cartas de fans quienes le rogaban que por favor terminara la historia, entre ellos enfermos terminales y presos que fueron sentenciados a pena de muerte.
 




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Vargas Llosa celebra en Nueva York sus 50 años en el "misterio" de la literatura

Nueva York, 26 sep (EFE).- El escritor peruano Mario Vargas Llosa celebró en Nueva York el quincuagésimo aniversario de "La ciudad y los perros", su primera novela, de la que se ha lanzado una edición conmemorativa, y con la que el premio Nobel se inició en la escritura, ese "misterio" que todavía le "apasiona".

 

"Escribir es apasionante. Siento la misma ilusión y dificultades que tuve cuando escribí mis primeros cuentos. No tengo facilidad para escribir, pero las dificultades no quitan nada a la fascinación, a la exaltación, al entusiasmo", remarcó Vargas Llosa sobre su oficio en un encuentro en el Instituto Cervantes de Nueva York.

El literato se refirió a la sensación "extraordinaria" que siente cuando "la historia comienza a tener vida propia, algo que siempre es misterioso", y que ha experimentado ante cada nueva obra de su dilatada carrera desde que publicara "La ciudad y los perros", por la que recibió el premio Biblioteca Breve en 1962.

"Con esta novela aprendí mucho, sobre la construcción de la historia, los puntos de vista, el lenguaje, adquirí cierta técnica que luego repetiría y perfeccionaría en otras novelas, y forjé una forma de escribir que tenía que ver con mi personalidad, con mis simpatías y diferencias en el mundo literario", describió el autor de "La casa verde".

El autor peruano (Arequipa, 1936) puntualizó que "casi ningún escritor comienza sabiendo qué tipo de escritor va a ser, ya que eso es algo que se descubre con la práctica, y por eso las primeras obras son decisivas".

Asimismo, Vargas Llosa recordó los escollos a los que se enfrentó su ópera prima novelística debido a la censura que imperaba en España, y que fue sorteada gracias "al esfuerzo sobrehumano" de su editor, Carlos Barral, quien sostuvo un año de arduas negociaciones para que la novela viera la luz.

"Habló con el ministro de Información, con intelectuales que estaban bien vistos por el régimen (franquista), como José María Valverde, para que hablaran bien de la obra... y yo también tuve que viajar a Madrid para mantener una conversación con el jefe de la censura", precisó el literato.

Vargas Llosa desgranó anécdotas de su entrevista con el censor como las reticencias de éste a que dijera que un coronel "era gordo, con el vientre como una ballena", ya que lo interpretó como una burla a la institución castrense, y, sin embargo, accedió a conservar la frase cambiando la palabra "ballena" por "cetáceo".

"Al final, sólo tuve que quitar ocho frases, que eran absurdas y disparatadas y, aun así, Barral las restituyó en la segunda edición", se ufanó.

El premio Nobel de Literatura de 2010, que bromeó diciendo que esta distinción es "una semana de cuento de hadas y un año de pesadilla", regresó del pasado para tratar temas de plena actualidad, como el futuro del libro, "un objeto emblemático de la civilización" que afronta una "gran incertidumbre".

"Mi esperanza es que el libro digital coexista con el de papel, y mi temor es que el libro escrito expresamente para las pantallas, no el transferido, sea muy diferente del tradicional, y que las pantallas hagan lo que la televisión ha hecho con sus contenidos: volverlos ligeros, leves, e incluso frívolos", subrayó.

También abordó la polémica sobre las caricaturas de Mahoma que han provocado disturbios en varias embajadas de países árabes, asegurando que "la libertad debería congeniarse con la buena educación", pero que, si hay que elegir entre las dos, "hay que escoger resueltamente la libertad".
"Es de mal gusto y ofensivo insultar a Mahoma, pero no es ilegal. Las sociedades democráticas han alcanzado el derecho de hablar con libertad de lo terreno y de lo ultraterreno. Lo que debería ser erradicado de las sociedades cultas es el insulto", concluyó. 

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Saramago regresa

El premio nobel autorizó la publicación de la obra luego de su muerte. Claraboya : La novela oculta de Saramago, fue enviada en 1953 a una editorial, sin embargo, el autor recibió el visto bueno cuarenta años más tarde
ANDREÍNA PÉREZ L. 
 
 La culpa fue de la editorial y el deseo de José Saramago. El escritor lusitano entregó a una editorial, en 1953, un texto para que pasara por todo el protocolo previo a la imprenta. Sin embargo, el visto bueno tardó cuarenta años en llegar.
La voluntad del premio Nobel, al enterarse de la autorización, fue clara: Claraboya podría estar en las librerías luego de su muerte.

Catalogada como "la novela perdida" del fallecido literato, la obra resume la capacidad del autor para adentrarse en los personajes, humanizar actitudes y describir angustias, anhelos y proezas. Lisboa sirve de escenario y un vecindario de la ciudad es la localidad escogida.

"¿Deberemos ser todos casados, fútiles, tributables?" Esta pregunta girará en la sien del lector en la medida que se adentre en las páginas. Pero, también estará en la vida de Silvestre, el Zapatero, de Adriana y sus interminables compromisos, de Justina y sus constantes peleas con el marido, Lidia con su ocio constante y Carmen una nostálgica española, los protagonistas de Claraboya.
Saramago ofrece dos miradas hacia cada una de las casas del barrio. Un primer paneo que describe el contexto dictatorial a mediados del siglo XX y la música de Beethoven. La segunda observación se adentra, por individual, en cada una de las vidas de la historia.

"NOVELA TRANSGRESORA"
Luego de pasar la tapa amarilla, y de leer como dedicatoria "a la memoria de de Jerónimo Hilario, mi abuelo", una cita de Raúl Brando Brandao resume en dos líneas "en todas las almas, como en todas las casas, además de fachada, hay un interior, escondido".

El prologo corre por cuenta de Pilar del Río, viuda y traductora de Saramago. Bajo el título "El libro perdido y hallado en el tiempo", quien en vida fuera la compañera sentimental del literato, plantea que la pieza es "una novela transgresora".

Un día cualquiera del año 1989, mientras el autor tomaba una ducha, recibió la llamada de la editorial. Ya había salido del horno, tras cuatro décadas, Claraboya. "Su baño jamás fue tan rápido", describe la viuda.

A juicio del Río, la novela sí fue leída por los editores pero no la publicaron "porque era un libro duro para la época", dado que la familia, "pilar de la sociedad", aparece "como un nido de víboras". La narración deja al descubierto violaciones, amores lésbicos, amantes clandestinas, y eso "no lo podía soportar la sociedad portuguesa de aquellos años".

La decisión del escritor de no publicar la novela mientras viviera se debió al sentimiento que producía en él. Durante el tiempo de espera, la obra causó en el autor "un dolor por la humillación de no haber recibido nunca una respuesta".
 
 http://www.talcualdigital.com

22 sept. 2012

Crecimiento del e-book en 2012

 

Foto vía: Amazon

Esta semana se publicaron los resultados de la Cuarta Encuesta Anual de Editores de Ebooks (Fourth Annual eBook Survey of Publishers) realizada en abril de este año por Aptara y Publishers Weekly a cerca de 900 editoriales en Estados Unidos. Aquí algunos de los resultados más interesantes:
  • 4 de cada 5 editores  publican actualmente libros en formato electrónico, esto representa un incremento del 33% en los últimos 3 años.
  • Amazon.com es el canal de distribución más utilizado entre los editores de ebooks, le sigue Apple.
  • Sólo 1% de los editores utilizan a Barnes & Noble como su canal de distribución.
  • Cerca de la mitad de los editores están produciendo más del 75% de sus títulos en formato electrónico, esto representa un 22% de crecimiento en comparación con el 2011.
  • Cerca del 10% de los ingresos de una tercera parte de los editores proviene de libros electrónicos.
  • 31% de los editores publican libros electrónicos enriquecidos, esto representó un incremento de 24% en el último año; los libros infantiles son los que mayor exploración tienen en esta área.
  • En el terreno de los libros electrónicos, el audio y el video son sin duda, las principales adiciones a estos materiales. Las revistas, además de los libros infantiles, son las que más están aprovechando estas características.
  • El iPad sigue siendo la tableta preferida para distribuir libros electrónicos ilustrados con un 73% de los editores desarrollando sus e-books para este dispositivo.
  • El Kindle Fire, con sólo el 42% de los editores, es el segundo dispositivo de lectura no dedicado para el que se comienzan a elaborar libros enriquecidos.
  • El dispositivo de lectura preferido es el iPad, seguido también del Kindle Fire.
  • Ingram es el distribuidor de contenidos digitales a bibliotecas más popular, el segundo gran distribuidor de libros electrónicos en bibliotecas es Baker & Taylor.
  • La gran mayoría de los editores están pensando en implementar EPUB3 para facilitar el desarrollo de libros electrónicos enriquecidos, este formato fue aprobado en octubre de 2011.
  • La piratería (22%), los canales de distribución (35%) y la calidad de las ediciones en formato electrónico (29%), son los principales retos y preocupaciones que enfrentan actualmente los editores.
Los resultados, aunque sólo corresponden al mercado editorial en Estados Unidos, no dejan de ser una pista y de darnos una idea de lo que ocurre y cómo se comporta el mercado editorial en otros rincones del orbe; así que aún con sus diferencias, debemos prestarle mucha atención a este estudio.
Pueden descargar el informe completo en este link
 
Fuente: http://leerenpantalla.com

1 sept. 2012

Las grandes novelas que las editoriales rechazaron

EL 'ULISES', HARRY POTTER Y 'EL SEÑOR DE LOS ANILLOS' ESTUVIERON A PUNTO DE NO PUBLICARSE

Las grandes novelas que las editoriales rechazaron
La escritora Katherine Neville tuvo que esforzarse para publicar 'El ocho'. (K.N.)

Por  Rubén Díaz Caviedes

 "Pueden impedirte ser un autor publicado, pero nadie puede impedirte ser un escritor". Lo dijo Katherine Neville, una ingeniera y exmodelo de Missouri que recurrió al aforismo después de pasar varios años enviando a editoriales y agentes literarios su manuscrito, un raro thriller entre histórico y esotérico con 64 personajes y una trama que emulaba la táctica del ajedrez. Tras haber esquivado los portazos de todos, probó suerte en 1987 en Ballantine Books, y alguien allí pensó que la novela podría salir al mercado. El ocho eclosionó automáticamente en bestseller en 12 lenguas, requirió decenas de ediciones y vendió millones de ejemplares.

Y no ha sido la única vez que ha ocurrido. Desde el Ulises de James Joyce hasta el Harry Potter de J.K. Rowling –pasando por obras tan reconocibles como Cien años de soledad, El señor de los anillos o La conjura de los necios– son muchos los ejemplos en libros clásicos, superventas editoriales y hasta obras maestras que estuvieron a punto de no ver la luz. La censura y la ceguera editorial, en muchos casos, se confabularon en su contra. En otros, fueron sus propios autores quienes no quisieron publicar. 

La odisea del Ulises
Uno de los casos más extremos es quizás el del Ulises del irlandés James Joyce –calificado con frecuencia como el mejor libro del siglo XX–, cuya azarosa publicación tuvo que sortear rechazos tan dispares como el de Virginia y Leonard Woolf, que la consideraron falta de calidad e impublicable, o el de la terrible Sociedad para la Prevención del Vicio de Estados Unidos, que la juzgó corrupta. Incluso cientos de ejemplares de The Little Review, la revista donde Joyce empezó a publicar el Ulises por entregas, fueron denunciados, confiscados y quemados en 1921. Las autoridades antivicio no quisieron, sencillamente, que el Ulises pisara suelo estadounidense.

Por suerte, algunos capítulos de la obra –que en 1920 seguía inconclusa– caen en manos Sylvia Beach, propietaria en París de la legendaria librería Shakespeare & Co. Fue ella quien publicó, en 1922, la primera edición del Ulises. Pese a que Beach recurrió en su distribución a argucias de contrabandismo, como forrar los ejemplares con cubiertas de poemarios de Shakespeare, una cuarta parte de la segunda edición –500 ejemplares– fueron localizados en las oficinas de correos de la aduana estadounidense y quemados inmediatamente. De la tercera edición, que fue enviada íntegramente a Reino Unido, sólo sobrevivió un ejemplar.

Sylvia Beach y James Joyce en la librería-editorial Shakespeare & Co.

Habrá que esperar hasta 1932 para que el libro sea publicado oficialmente en Estados Unidos –aunque circulaba, desde 1929, una versión pirata– y a 1936 en Reino Unido. La primera edición en castellano fue en Buenos Aires en 1946. Al contrario de lo que reza la leyenda popular, el Ulises nunca estuvo prohibido en Irlanda.

La piedra filosofal
Hasta 12 editores creyeron, cuando cayó por sus manos, que el primer manuscrito de Harry Potter y la piedra filosofal no les ofrecía oportunidad de negocio. Después de haber sido rechazado por todos ellos, el agente de J.K. Rowling lo envió a Bloomsbury Publishings –por aquel entonces una pequeña editorial londinense– y su editor jefe, Nigel Newton, no se molestó siquiera en pasar de la primera página. Fue su hija Alice, una niña de ocho años, quien cogió el original despreocupadamente y lo subió a su habitación. "Bajó corriendo un poco más tarde y me dijo que era lo mejor que había leído", confesó Newton años después en una entrevista en The Independent.

Aun así, Newton no tenía demasiada fe en el joven aprendiz de mago, así que se limitó a extenderle a su autora un cheque de 2.500 libras –un mero trámite– y a publicar una escasísima primera edición de 500 ejemplares. Hoy, gracias a Potter, la editorial tiene unos ingresos anuales medios de 100 millones de dólares y sedes en Londres, Nueva York y Sydney. La marca Harry Potter, mientras tanto, se ha valorado en más de 15 billones de dólares y Rowling es y la escritora más adinerada del mundo.

Cuestión de moda 
Las modas literarias, sin duda uno de los fenómenos que mantiene vivas y con salud a las grandes editoriales, también son uno de sus mayores problemas. Con frecuencia, muchas de las grandes casas de edición se muestran tan obcecadas por subirse al carro del boom vigente que rechazan por sistema cualquier otra historia. Y por supuesto, alguna de esas historias será la que desate el siguiente boom.

Es lo que le ocurrió a la estadounidense Amanda Hocking, autora del superventas El viaje, cuyos originales sobre romances paranormales no llegaron a cruzar siquiera el umbral de editorial alguna. "Llevaba intentando conseguir agente literario desde los 17 años", explica. “No quería seguir haciendo lo mismo una y otra vez, así que me decidí por la autoedición, para ver cómo funcionaba, ya que no tenía nada que perder”. Hocking editó sus novelas en soporte digital y las publicó a través de Amazon en 2010. En 2012 lleva recaudados más de dos millones de dólares –la cifra más alta jamás conseguida por un autor a través de internet–, las editoriales ofrecen sumas millonarias por los derechos de su obra y St. Martin Press ha pagado otros dos millones por ficharla en exclusiva.

Superventas, pero póstumas
El tesón, en todo caso, está muy bien como axioma del triunfalismo, pero en la vida real no siempre resulta. Algunos autores de talento no sólo no tuvieron la suerte de ser descubiertos jóvenes, sino que de hecho vieron llegar el día de su muerte sin haber publicado un libro pese a haber llamado a todas las puertas.
Antes de quitarse la vida, John Kennedy Toole recibió la negativa de todas las editoriales a las que envió el manuscrito de La conjura de los necios, una de las cuales llegó a aducir que el libro no trataba de nada en concreto. Años después de su muerte, la madre de Toole encontró el original olvidado en el trastero de su hijo –fechado en 1962– y se empeñó en su publicación. Tras cosechar de nuevo el rechazo de las editoriales, se lo remitió al escritor Walker Percy, que aceptó leerla sólo después de mucha insistencia. En 1980, La conjura de los necios fue publicada y se convertía en un inmediato éxito de ventas. El siguiente año recibió el premio Pulitzer. 

El lanzamiento mundial del tercer volumen de 'Millenium', en junio de 2009. (EFE)
El gatopardo, de Lampedusa, o la reciente y célebre trilogía Millenium, de Stieg Larsson, son otros ejemplos de obras póstumas que serían rechazadas por las editoriales. El de Larsson sería un caso particularmente dramático, ya que llegó a fichar por una editorial –gracias a las influencias de un amigo, un prominente editor sueco– pero no a ver su obra publicada. Murió a los cincuenta años, sólo tres días después de entregar el manuscrito del tercer volumen –La reina en el palacio de las corrientes de aire– y pocos días antes del lanzamiento editorial del primero –La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina–. 
Cien años de soledad... y de dificultades
Pablo Neruda la llamó "el Quijote de nuestro tiempo" y hasta Mario Vargas Llosa, que con el tiempo se convertiría en el más acérrimo adversario ideológico de Gabriel García Márquez, consagró a Cien años de soledad un ensayo de más de 600 páginas y dijo de ella que es "una de las obras narrativas más importantes en nuestra lengua". Pocos saben, no obstante, que para escribirla, García Márquez y su mujer, Mercedes Barcha, tuvieron que empeñar las joyas de ella, y que además el primer borrador acabó parcialmente arruinado después de que se le cayese de las manos a su mecanógrafa en pleno aguacero.
A veces no hay malos en esta historia, sino mala fortuna. El propio Gabo ha explicado el rosario de vicisitudes que estuvo a punto de dar al traste con Cien años de soledad antes de que viera la luz: "A principios de agosto de 1966, Mercedes y yo fuimos a la oficina de correos de México para enviar a Buenos Aires la versión terminada de Cien años de soledad, un paquete de 590 cuartillas escritas a máquina a doble espacio [...]. El empleado del correo puso el paquete en la balanza, hizo sus cálculos mentales y dijo: son 82 pesos. Mercedes contó los billetes y las monedas sueltas que le quedaban en la cartera y se enfrentó a la realidad: sólo tenemos 53". Así que hicieron entonces lo único que podían, aunque tampoco en el remedio les acompañó la suerte: "Abrimos el paquete, lo dividimos en dos partes iguales y mandamos una a Buenos Aires [...]. Sólo después caímos en la cuenta de que no habíamos mandado la primera sino la última parte". Por suerte el director literario de Editorial Sudamericana, Paco Porrúa, quedó fascinado por la prosa de García Márquez y le envió el dinero para que le remitiera la primera parte. A los 15 días de publicada, la primera edición de la novela estaba agotada. A cuarenta años de su publicación ha vendido 30 millones de copias y ha sido traducida a más de 40 lenguas.

Catastróficas desdichas
Y por supuesto, no siempre son las editoriales, los agentes literarios o el simple infortunio quienes conspiran contra una obra. El algunas –y sonadas– ocasiones, han sido los propios autores quienes no quisieron publicar su libro, por considerarlo controvertido, menor o simplemente aburrido.

Es lo que le ocurrió a El tercer policía, la obra maestra que Brian O'Nolan escribió en 1940 y difundió entre sus amigos con el pseudónimo de Flann O'Brien. Después de no encontrar editor, O'Nolan cambió de opinión y pensó que El tercer policía era una mala novela. Retiró de circulación todos los ejemplares salvo uno, que le sobrevivió. En 1967, un año después de su muerte, el 'incunable' llegó a manos de McGibbon&Kee, que lo publicó de inmediato. Personalidades como Jorge Luis Borges, Anthony Burgess o Harold Bloom acabarían elogiando a O'Brien y poniéndolo entre los mejores autores del siglo XX.
La experiencia es similar a la de J.R.R. Tolkien, seguramente uno de los escritores más inseguros de la moderna literatura. Escribió su primer libro, El hobbit, en 1932 y sólo para sus hijos, pero algunos ejemplares de su pequeña tirada doméstica circularon de mano en mano hasta llegar en 1936 a Susan Dagnall, una empleada editorial que se lo entregaría al presidente de la compañía, Stanley Unwin
Un ejemplar de 'El Hobbit' subastado en 2008. (EFE)

Unwin convenció a Tolkien de publicar El hobbit –que él consideraba demasiado infantil– y le animó a que produjera una secuela, que sería El señor de los anillos. Tolkien tardó diez años en escribirla y estuvo a punto de abortar su publicación en varias ocasiones. Y cuando por fin quiso publicar una obra motu propio, el inglés presentó a las editoriales el Quenta Silmarillion, que éstas rechazarían por su densidad, lo que acabó de arruinar la propia –y poca– confianza que Tolkien tenía en su obra. Sólo después de su muerte, su hijo Christopher Tolkien publicaría las restantes obras del considerado gran maestro de la fantasía, entre las que están el propio Silmarillion, Roverandom y los Cuentos Inconclusos.
Un compatriota suyo, E.M. Forster, escribió Maurice para guardar seguidamente el manuscrito en un cajón durante casi sesenta años. De ella dijo, en una nota en el original, que era "publicable, pero ¿merece la pena?". Una pregunta retórica que se entiende al contrastar la historia contada en Maurice –la de un triángulo amoroso entre hombres, que además son de distinta extracción social– con la temprana fecha de 1913, en que fue escrita. Forster no quiso que su familia y amigos dedujeran de ella su propia homosexualidad en vida, por lo que la novela se publicó en 1971, después de morir, y se convirtió de la noche a la mañana en el gran clásico de la literatura de temática gay.

 Fuente: http://www.elconfidencial.com