25 ago. 2011

Cultura ofrece 400.000 euros en ayudas para publicación de libros en Andalucía

La Consejería de Cultura ofrece ayudas a las empresas editoriales que editen libros de interés cultural para la comunidad. Esta línea de subvenciones cuenta con una dotación de 400.000 euros y el plazo para las solicitudes está abierto hasta el próximo 2 de septiembre.

El objetivo de estas ayudas es apoyar a las empresas del libro dentro de la comunidad autónoma, sector que la Consejería de Cultura considera como uno de los más importantes dentro de las industrias culturales de la comunidad.
A esta modalidad de obras editadas pueden optar también las ediciones facsimilares, libros de artistas y otras obras que ayuden a difundir y recuperar el patrimonio documental y bibliográfico andaluz; así como catálogos y material de promoción de fondos editoriales en cualquier soporte y las ediciones referidas a efemérides de interés cultural para Andalucía.
Para poder acceder a las subvenciones las obras deben de ser primeras ediciones o llevar más de -10 años sin reeditarse. Además, su tirada deberá de ser de, al menos, 1.200 ejemplares. Las empresas que no estén ubicadas en la comunidad autónoma sólo podrán participar con obras de temática y autoría andaluza de interés cultural.
Las solicitudes podrán presentarse en el Registro Telemático Único de la Administración de la Junta de Andalucía, a través de la dirección electrónica www.juntadeandalucia.es/cultura/web/oficina_virtual, en el Registro General de la Consejería de Cultura, en las Delegaciones Provinciales de dicha consejería y los demás lugares y registros previstos en la normativa correspondiente.

Fuente: El País

La mítica librería de Notting Hill cierra sus puertas


La librería de viajes que inspiró la popular película Notting Hill cerrará después de 32 años, a pesar de haberse convertido en una auténtica atracción turística de la capital británica.
"The Travel Bookshop", toda una institución del pintoresco barrio de Notting Hill, dejará en dos semanas de vender biografías de intrépidos exploradores, libros de viajes y guías de los cinco continentes, según confirmó hoy a Efe un responsable de la librería.
El colorido establecimiento se había convertido en un lugar de peregrinación para los miles de aficionados de la película, que recaudó tras su estreno en 1999 más de 253 millones euros en todo el mundo.
La comedia romántica cuenta la inesperada historia de amor entre una famosa actriz, interpretada por Julia Roberts, y el librero londinense William Thacker, al que dio vida el actor Hugh Grant.
Precisamente, la pareja se conoce cuando la estrella de Hollywood entra en la librería de viajes, propiedad del despistado Thacker, para comprar un libro sobre Turquía.
Aunque en la película no aparece el mismo local que ahora cierra sus puertas, "The Travel Bookshop" sirvió de inspiración para sus guionistas, lo que la convirtió rápidamente en uno de los lugares imprescindibles para los turistas que visitan el barrio londinense de Notting Hill.
La cinta hizo también mundialmente famoso al multicultural y carismático vecindario de la capital británica del que toma su nombre y disparó sus alquileres, sobre todo por la fiebre que generó entre los estadounidenses que se mudaron a Londres.
Aunque decenas de pequeñas librerías locales se han visto obligadas a dar el cierre en todo el Reino Unido por la competencia de las grandes cadenas y las ventas por internet, éste no parece haber sido el motivo que ha forzado a vender el icónico establecimiento.
Su propietario desde hace 25 años reside en Francia y ha decidido desprenderse de "The Travel Bookshop" ya que su único hijo no quiere hacerse cargo del negocio.

Fuente: Vanitatis

24 ago. 2011

Para qué escribo


17 ago. 2011

Un libro listo para ser horneado, literalmente

Un libro de cocina diferente, el Well Done, es el anuario de Podravka, que debe cocinarse para poder ser leído.


Estamos acostumbrados a encontrarnos con infinidad de libros de cocina, pero todos se parecen entre sí. Algunos incluyen apenas una variedad de recetas, otros añaden consejos para cocinar, y formas de preparación, cocción, conservación de alimentos, hasta pueden incluir tablas de valores nutricionales, o historia de las recetas incluidas, también alguna reseña sobre el origen y cultivo de los vegetales, la producción de las carnes. Pero en general, salvo por matices en el contenido e ilustraciones, todos se parecen.
La agencia creativa croata Bruketa & Zinić, ha lanzado un informe anual de Podravka, una compañía de alimentos del sureste de Europa. Dicho informe contiene en su interior, un pequeño libro de cocina, también perteneciente a la compañía, pero con la peculiaridad de que el libro en cuestión, se presenta con sus páginas en blanco.

Para poder leer este curioso libro de cocina, es necesario envolverlo en papel aluminio y llevarlo al horno con una temperatura de 100°C, durante 25 minutos, ni más ni menos. De la buena cocción del mismo, dependerá la correcta aparición de los textos e ilustraciones.
Es una manera muy original para presentar las recetas de esta empresa, que nos demuestra que para cocinar sus productos, debemos ser expertos cocineros, de lo contrario, el libro se quemará o no podrá revelarnos sus secretos.
Este pequeño libro de cocina está impreso con una tinta termo-reactiva, que se hace visible luego de un correcto horneado, revelando de este modo, todo su texto e imágenes. El libro recibe el nombre de Well Done, que significa Bien hecho.




Fuente: www.mihogaronline.com

8 ago. 2011

Cuando los escritores son los delincuentes

NURIA AZANCOT | Publicado el 22/07/2011

[...] según el Ministerio de Cultura, las novelas policiacas suponen el 15 por ciento de las novedades anuales. En el último ejercicio se editaron 1.050 títulos de novela negra, que facturaron 44,2 millones de euros. De la trilogía Millenium de Stieg Larsson se han vendido más de 3.600.000 ejemplares y La playa de los ahogados de Domingo Villar ha superado los 150.000. Pero, ¿qué pasa cuando los autores (y no el mayordomo) son los asesinos (o ladrones, o estafadores...)? El Cultural revisa sus expedientes... 

Cervantes

Imaginen la escena: un juez abrumado, la sala desbordada de curiosos y en el banquillo unos desconocidos llamados, por ejemplo, Cervantes, Jack London, Verlaine, Chester Himes, Jean Genet, Althusser, Álvaro Mutis, Gregory Corso o Jack Kerouac... Imaginen el grosor de los expedientes, sin tener en cuenta, además, los que pudieran hacer referencia a cuestiones políticas ni sexuales. No se trata, en este caso, de censura ideológica ni de amores que no se atreven a decir su nombre. Imaginen también el miedo, la ingenuidad de algunos acusados y la maldad de tantos rivales literarios que celebran el mal ajeno. La sala se va llenando, y el juez pide silencio, mientras sube al estrado el primer acusado, primus inter pares en todos los sentidos: Miguel de Cervantes, (1547-1616), encarcelado en dos ocasiones por supuesta estafa.

 Marcado por la desdicha, tras años de calamidades y nada ligero de equipaje (Lepanto, cinco años de cautiverio en Argel, un matrimonio desdichado y numerosas pendencias literarias), en 1587 Cervantes fue designado comisario real de abastos (recaudador de especies) para la Armada Invencible. Y su suerte no cambió: en 1592, en Castro del Río fue encarcelado acusado de vender parte del trigo requisado, y en 1597, siendo recaudador de impuestos, volvió a dar con sus huesos en la trena de Sevilla durante cinco meses. ¿La causa? Simón Freire, el banquero que custodiaba lo que el escritor recaudó, quebró según unas fuentes o huyó con el dinero, según otras. Fue entonces cuando comenzó a escribir El Quijote, en esa “cárcel donde toda incomodidad tiene su asiento”.
Cervantes acabó demostrando su inocencia, algo de lo que no podía presumir, en ningún caso, François Villon (1431-?), el mejor poeta francés del siglo XV. ¿Cargos? El asesinato del religioso Philippe Sermoise, un rival de amores, en 1456. Poco después participó en el hurto del Colegio de Navarra y prosiguió sus fechorías en el valle del Loira, donde fue encarcelado en 1461. Liberado meses después, volvió a París y escribió Le Testament, pero fue arrestado de nuevo en 1462; torturado y condenado a la horca, en 1463 se le conmutó la pena por 10 años de destierro de París. Lógicamente, no se volvió a saber de él...
Chatterton, el falsificador
De Ben Jonson (1572-1637), en cambio, se sabe todo: que fue uno de los padres del teatro inglés y que en 1598 fue encarcelado por matar al actor Gabriel Spenser en un duelo. Lo mejor fue su forma de huir de la prisión. Convertido al catolicismo, obtuvo el llamado beneficio de clérigo, una suerte de amnistía por recitar un verso bíblico en latín ante el tribunal.


Thomas Chatterton

Si Cervantes fue acusado de desfalco y Villon y Jonson de asesinato y robo, lo de Thomas Chatterton (1752-1770) no pasó de un juego literario tan precoz como genial: con once años falsificó su primera obra maestra del medievo, la égloga Eleonure y Juga, asegurando que se trataba de un viejo manuscrito del siglo XV de un supuesto monje medieval llamado Thomas Rowley. Después vendrían poemas, baladas, biografías y dramas. Para hacer más creíble el embuste, Chatterton avejentaba el papel untándolo con ocre y restregándolo contra el piso de ladrillo, y llegó incluso a componer un diccionario Rowley-Inglés/Inglés-Rowley, pero pronto comenzaron las sospechas de fraude y el falsario acabó envenenándose con apenas 18 años.

Paul Verlaine
Verlaine, preso por amor
Dos años menos, dieciséis tenía Arthur Rimbaud cuando fue a vivir con Paul Verlaine y su mujer, embarazada, en 1871. Los poetas huyeron a Londres y Bélgica, pero en 1873, en Bruselas, Verlaine dio fin a esta atormentada relación amorosa disparando en la muñeca a Rimbaud, y fue condenado a dos años de prisión, que cumplió en Bruselas y en Mons.

Nuestro siguiente culpable ha pasado a la historia como “pintor, escritor y asesino”. Admirado por los más selectos círculos intelectuales ingleses de principios del XIX, Thomas Griffiths Wainewright (1794-1847) fue conocido como el envenenador de Londres: celebrado por la élite cultural de la época, hizo un seguro de vida a su cuñada por 18.000 libras meses antes de que muriese, por casualidad, envenenada. El problema fue que le encontraron considerables dosis de estricnina y la policía acabó descubriendo que había asesinado también a su hermano, a un tío y a su suegro.

Mucho más inocente resultó Henry David Thoreau (1817-1862), que pasó un día en la cárcel, el 23 de junio de 1846, por negarse a pagar los impuestos dedicados a sufragar la guerra contra México. Fue, escribió, “una novedad interesante”. La guerra le parecía injusta, por lo que proclamó que “bajo un gobierno que encarcela a cualquiera injustamente, el lugar en el que debe estar el hombre justo es la prisión”.


O'Henry

A veces los escritores-delincuentes tienen mucho cuento, y se convierten, como en el caso de O'Henry, en maestros del género tras su paso por la prisión. Su verdadero nombre era William Sydney Porter (1862-1910) y simultaneaba su trabajo en el First National Bank con el alcohol, sus escritos en un semanario humorístico llamado The Rolling Stone, y una desdichada vida familiar. Acusado en 1895 de desfalco, no ayudó mucho a sus defensores al huir en julio de 1896 rumbo a Honduras. La noticia de que su mujer estaba agonizando le hizo regresar a Estados Unidos, donde fue juzgado y condenado a cinco años de cárcel, aunque sólo cumplió tres por buena conducta: mientras, escribía los relatos a los que debe su fama.

Sólo tres años después, en 1894, el novelista Jack London (1876-1916), pasó un mes en la cárcel de Erie County en Buffalo (Nueva York) por vagabundeo. Una experiencia traumática porque, como escribió en The Road, “La manipulación del hombre fue solo uno de los menores horrores no aptos de mención, para evitar ofensas morales, de la penitenciaría”.

Jean Ray


El paso por la cárcel transformó a London, pero no tanto como a Chester Himes (1909-1984); expulsado de la Universidad de Columbus en 1926 por robo, sólo dos años después era condenado a veinte años de cárcel por atraco a mano armada. En la cárcel consiguió una máquina de escribir ,y leyendo a Dashiell Hammet se convenció de que al menos “podía hacerlo igual que él. Cuando mis relatos comenzaron a ser publicados, los otros reclusos pensaron exactamente lo mismo”. Liberado en 1935, la publicación de su primera novela en 1945 le consagró como un genio de ese género negro que tan bien conocía.


Jean Genet

Otra perla del crimen fue Jean Ray, seudónimo de Jean Raymond Marie de Kremer (1887-1964), escritor belga de relatos de terror que fue sentenciado a seis años de cárcel por desfalco (y liberado dos años después), dejando atrás acusaciones de tráfico de armas y alcohol. Eximio mentiroso según algunos, sus amigos le consideraban “uno de los últimos piratas”, y él convirtió la historia de su vida en su mejor ficción.

Quien nunca renegó de sí mismo ni tuvo que reinventarse fue Jean Genet (1910-1986), “rebelde absoluto” y ladrón precoz desde los diez años. Para él, “lo sagrado era el sacrilegio contra los valores ensalzados por la moral y su inspiración, el crimen, la homosexualidad y la traición, trinidad en torno a la cual”, según apunta Javier Memba, “gira su obra”. Genet consideraba el robo como una vocación sagrada y, fiel a sí mismo, fue encarcelado en numerosas ocasiones por robo, prostitución y pederastia...

Los delincuentes beats
Al menos Genet no fue acusado de asesinato, mientras que otros autores hoy olvidados pero popularísimos en su día, como Alfonso Vidal Planas (1891-1965), acabaron entre rejas, tras disparar en este caso concreto, el 2 de marzo de 1923, en una taberna, a un periodista llamado Luis Anton del Olmet. Condenado a 12 años de prisión, fue absuelto 3 después y al acabar la condena se exilió.

Jack Unterweger


Mención especial merece la generación de poetas beats que revolucionó la literatura del siglo XX: ninguno de sus miembros más destacados se libró de la cárcel. El primero en subir al estrado ahora es Jack Kerouac (1922-1969), acusado de encubrir a Lucien Carr, compañero de cuarto de Allen Ginsberg (1926-1997) en la Universidad de Columbia en los años 40 y que conoció a Kerouac a través de la novia de Jack, Edie Parker. Carr asesinó a puñaladas a David Kammerer en 1944, y se declaró culpable. Kerouac fue condenado por encubridor, pero, tras pagar una fianza de 2.500 dólares recuperó la libertad. Años más tarde Ginsberg era detenido al encontrar la policía material robado en su piso. El poeta pudo eludir la cárcel pero no el psiquiátrico y descubrió que sí, que “los abismos son reales”.

También Gregory Corso (1930) fue detenido por intentar vender una radio robada; trasladado a una cárcel de Nueva York, permaneció varios meses, siendo maltratado por los demás presos hasta que acabó en un psiquiátrico. Por su parte, Neal Cassady (1926-1968) fue arrestado en 1958 por ofrecerse a compartir droga con un agente secreto de la polcía, lo que le supuso una condena de dos años.

Gregory Corso


Peor le fue a William Burroughs (1914-1997), culpable de haber asesinado en 1951, en Ciudad de México, a su mujer, Joan Vollner, jugando a ser Guillermo Tell. El autor de El almuerzo desnudo disparó sobre la manzana que sostenía en la cabeza su mujer, pero hizo diana en su frente. En su declaración afirmó que fue una muerte accidental, los forenses mexicanos avalaron su versión y, pocos días más tarde regresó a Estados Unidos sin exceso de equipaje ni sentido de culpa. Su gran amigo Kerouac llegó a escribir: “Bill es grande, y Joan le ha hecho aún más grande que nunca”.

Edward Bunker

El expediente Bunker
Otra grandeza siniestra , muy distinta, muestra Edward Bunker, que desperdició gran parte de su vida entre rejas. A los 17 años se convirtió en el preso más joven de San Quintín y pasó las dos décadas siguientes entrando y saliendo de diversas cárceles, mientras, comenzaba a leer y a escribir. Sus libros autobiográficos le han convertido en autor de culto, y autores como William Styron y James Ellroy o Quentin Tarantino se declararon fervientes admiradores suyos. Otros autores-asesinos de nuestros días son Hugh Collins (1944), uno de los delincuentes juveniles más peligrosos de Gran Bretaña, y Jimmy Boyle (1944), que presumía de ser “el hombre más violento de Escocia”. Autodefinido el primero como “una bomba a punto de estallar”, Collins fue condenado a cadena perpetua por clavar un cuchillo de caza en el corazón de un pandillero rival pero también Boyle asesinó al lider de otra banda...


Jeffrey Archer


Los últimos años del siglo XX nos han castigado con asesinos en serie, pero pocos comparables al austriaco Jack Unterweger (1951-1994), escritor y asesino en serie de prostitutas a las que mataba estrangulándolas con el cinturón. Condenado a cadena perpetua en 1974, su talento literario, reflejado en piezas como La comedia infernal, estrenada por John Malkovich, hizo que escritores y artistas exigieran su liberación. Sin embargo, poco después de lograrla, en 1993, una revista americana le contrató para escribir sobre un asesino en serie estadounidense y Unterweger aprovechó su visita a la otra orilla del Atlántico para volver a asesinar en serie. Sentenciado a cadena perpetua, prefirió suicidarse (ironías del destino) con su propio cinturón.


José Giovanni

Más escritores-delincuentes: José Giovanni (1923-2004), un ganster que acabó convertido en maestro de la literatura negra francesa, autor de más de 20 novelas y 15 películas. Condenado a muerte por el asesinato de tres personas, la condena se conmutó en 1956 y se revocó en 1986. Otro: Jacques Mesrine, enemigo público de la seguridad francesa en 1975, con un historial repleto de robos, asesinatos, secuestros y fugas increíbles, de las que da cuenta en sus memorias, Instinto de muerte.

Culpable sin alegaciones ni descargos resultó Anne Perry, seudónimo de Juliet Marion Hulme (1938), que asesinó a la madre de su mejor amiga, Pauline Parker, cuando ambas supieron que aquella iba a divorciarse y que su amiga iba a ser enviada a Suráfrica. A finales de junio de 1954 las adolescentes condujeron a la víctima a un camino solitario y la golpearon 45 veces con piedras hasta matarla. La edad de las asesinas compensó la brutalidad del crimen y ambas pasaron cinco años entre rejas, con la única condición de no verse nunca más. Juliet, convertida en Anne Perry, ha logrado numerosos éxitos como escritora sin ocultar jamás sus antecedentes ni su historia, que acabó siendo carne de película gracias al filme Criaturas celestiales (1994), protagonizada por Kate Winslet.


Juliet Marion Hulme


Tampoco se ha ocultado jamás el bestsellero Jeffrey Archer (1940), candidato a alcalde de Londres en 2000, que tuvo que renunciar a sus aspiraciones políticas tras ser acusado de perjurio y obstrucción a la justicia en 1987. Expulsado del partido conservador, escribió y protagonizó la pieza teatral El acusado y pasó cuatro años en la cárcel.

Ninguno de los casos revisados por este tribunal tiene nada que envidiar al de Krystian Bala, demasiado ficticio para ser verdad. Pero lo fue: el 10 de diciembre de 2000, el cuerpo de un empresario apareció flotando en el río Oder, en Polonia, sin que se encontrase al asesino. Tres años después, un escritor de poca monta, Krystian Bala, publicaba la novela Amok, con una historia muy similar de celos y crímenes. La policia, mientras tanto, recibió mensajes desde Corea y Singapur de alguien que presumía de haber perpetrado el crimen perfecto, con datos que tenían demasiado que ver que con el crimen. El problema fue que más tarde se descubrió que la mujer de Bala había mantenido una relacion sentimental con víctima, y que los mensajes los había enviado el propio Bala desde su móvil, en sus vacaciones en el sureste asiático.


Alvaro Mutis

Mutis, ¿malversador?
En este caso, la prudencia se rindió a la vanidad. Nada que ver con el caso que llevó entre rejas a Alvaro Mutis en 1956. El escritor colombiano era entonces jefe de relaciones públicas de la petrolera Esso, que fue la que le denunció por una presunta malversación de fondos. Mutis logró refugiarse en México, con la ayuda de Octavio Paz y Luis Buñuel, pero en 1958 el gobierno de su país solicitó su extradición y fue encarcelado durante quince meses en el penal Lecumberri. Allí nació El diario de Lecumberri, en el que narra sus experiencias en la cárcel colombiana, “testimonio parcial de una experiencia y la ficción nacida en largas horas de encierro y soledad. La ficción hizo posible que la experiencia no destruyera toda razón de vida”.


Krystian Bala

Remigio Vega Armentero, Maurice Sachs, Thomas Malory, Karl May, Abdel Hafed Benotman... Los expedientes se acumulan, pero es imposible no mencionar al menos dos más, uno dramático, bufo el otro. El primero nos muestra, en noviembre de 1980, a Hélène Legotien pidiéndole a su marido Louis Althusser, que le diera un masaje en la espalda. El entusiasmo del filósofo, ya seriamente enfermo, acabó con el estrangulamiento mortal de su mujer, pero no fue juzgado y acabó recluido en el hospital psiquiátrico Sainte-Anne hasta 1983. Murió en París siete años más tarde.

El otro expediente, más divertido, lo narra Luis Racionero con humor en Sobrevivir a un gran amor y en sus Memorias de un liberal psicodélico. Corría el año 1981, y el poeta Juan Luis Panero andaba rondando a la compañera sentimental de Racionero. Avisado por amigos tan poco sospechosos como Gil de Biedma, Racionero, una mala noche, acabó disparando algunos perdigonazos contra la ventana de Panero, que salió huyendo y no se paró sino en Colombia. A la vuelta, eso sí, el poeta reconquistó el corazón de la dama, con quien aún comparte su vida, en Torroella deMontrí. Y no hay perdigonazo que valga.


Fuente: El Cultural 

7 ago. 2011

'Viejos Amores' acaba enganchando de forma absolutamente irremediable

Viejos amores de Juan Madrid

Debo confesar que empecé a leer esta novela con desgana, ya que la contraportada hablaba de la historia real de un asesino en serie y me había imaginado un libro tipo Seven o El silencio de los corderos. Y lo que encuentras desde la primera página es la autobiografía de un asesino de ancianas ya preso y esperando juicio. La novela esta narrada a partir de los puntos de vista  de diferentes personajes que interactúan con el asesino y que van desde el juez de instrucción, un escritor que quiere escribir un libro, sobre el psicópata en cuestión, a un compañero de celda y por la voz del propio asesino.  Este estilo me recuerda al de Celda 211, novela posterior, que al igual que Viejos Amores, es narrada a partir de distintos puntos de vista.

La novela esta escrita casi enteramente por diálogos, encuentro que tiene un estilo muy teatral siendo la descripción del espacio escasa. La verdad que estuve tentado en abandonarla en la página 50, pero hay una fuerza en los diálogos y una sordidez que se va desgranando poco a poco que acaba enganchando de forma absolutamente irremediable y es que Juan Madrid demuestra una vez más su maestría en esta crónica sobre un   asesino que va pudriendo todo aquello que toca. 
 
Fuente: Instant Karma, Sobre libros, películas, música y subcultura en general

6 ago. 2011

Qué tipo de libro es más ecológico los de papel o el libro electronico

eBook-and-book-stack



Las cifras más recientes de venta de libros en países del Primer Mundo, y en especial en Norteamérica, reafirman una tendencia que se vislumbra desde hace un par de años: los libros en formato digital, o e-books, superan las ventas de los impresos. El texto tradicional (impreso), desde su invención, ha mejorado su factura y se ha extendido de tal manera que se puede encontrar hasta en los sitios más recónditos del planeta. Muchos lo llevan como algo esencial en sus viajes. El placer del lector de tocar, oler sus páginas, “marcar” con nuestra memoria espacial a la hora de pasar una hoja, eran factores a favor de los libros en formato tradicional ante los digitales.

Pero con las nuevas mejoras en los implementos de lectura para e-books, la distancia entre uno y otro se acorta. Ya en los Estados Unidos se venden más volúmenes en formato digital que impreso. Países como Japón y España no se quedan atrás, y se muestra una tendencia al alza de los productos electrónicos. ¿Habrá llegado la hora en que los libros dejarán de ser de la forma en que estamos acostumbrados?
La revista Conservation publica un artículo de Daniel Goleman y Gregory Norris sobre los efectos medioambientales de los lectores de libros electrónicos frente a los tradicionales libros de papel. Analizan el efecto ambiental de los materiales, la fabricación, el transporte, la lectura y el desecho de los dos tipos de libros, y llegan a la conclusión de que un lector electrónico equivale a 40 o 50 libros de papel en términos de uso de energía, agua y minerales, y de unos 100 libros de papel en términos de calentamiento global.
Otro estudio analiza el impacto en el medio ambiente del lector de libros electrónicos Amazon Kindle, sugiere que el carbono emitido durante la vida útil del dispositivo se compensa después del primer año de uso. La investigación dirigida por Emma Ritch de la CleanTech Group, encuentra que los libros-e podrían mejorar la sostenibilidad en la industria editorial, uno de los sectores más contaminantes del mundo. El estudio concluyó que la compra de tres libros electrónicos por mes durante cuatro años produce aproximadamente 168 kilogramos de CO2 en todo el ciclo de vida, en comparación con los cerca de 1.074 kilogramos de CO2 producido por el mismo número de libros impresos.
Por supuesto, esto no significa que los libros electrónicos son impolutos y libres de impacto ambiental. La electrónica de consumo, después de todo, se caracteriza por contener una variedad de materiales tóxicos entre sus circuitos. Recordemos que es otra nueva herramienta electrónica que se suma a toda una lista de ordenadores, móviles, televisores, etc…que en un corto espacio de tiempo serán desechos electrónicos que terminarán en vertederos o serán incinerados como emisiones dañinas para el medioambiente y la salud. ¿Sabías que éstos residuos electrónicos son exportados, a menudo ilegalmente, desde Europa, EE.UU, Japón y otros países industrializados, a Asia y África? ¿Qué muchas de las personas que desmantelan estos residuos son niños y niñas que están expuestos a un cóctel de sustancias químicas tóxicas? Por tanto, sumamos un problema más.
Ventajas y desventajas de los libros digitales
El e-book tiene varias ventajas, entre las cuales vale la pena resaltar:
Inmediatez: Un lector interesado lo puede obtener instantáneamente, sin viajes a la librería o esperar envíos por correo.
Disponibilidad: Una gran biblioteca puede ser llevada en un artefacto del tamaño de la mano.
Ciclo de publicación más corto: El período clásico de publicación de los libros impresos demora un año. El tiempo de “publicación” del libro electrónico, desde el mismo momento en que el autor escribe la última palabra hasta estar en venta en Internet y disponible para millones de lectores, puede ser tan corto como una semana, o incluso menos.
Precio: Aunque hay una evidente resistencia de las grandes casas editoras para evitarlo, con los e-books los precios son más baratos. Hasta ahora se ha establecido como promedio 9,99 dólares, pero con el tiempo llegarán a hacerse menos costosos todavía.
Espacio: Los amantes de los libros siempre tenemos un evidente problema de espacio. Los libros inundan todo nuestro alrededor.
Ecológicos: No se necesita talar árboles ni dar tratamientos para obtener el papel. El planeta no puede sostener mucho más tiempo al libro tradicional y la carga ecológica que representa su confección.
Pero, aunque las bondades son superiores, estos libros digitales también tienen sus desventajas: por ejemplo, hay que cambiar el modo habitual de subrayar o tomar notas por otra manera de hacerlo, todavía algo engorrosa (aunque en los nuevos modelos como el IPAD 2 se ha mejorado).
Tal vez el más importante de los inconvenientes es la implementación tecnológica. No es lo mismo leer frente a la computadora que en uno de los aparatos diseñados para este fin, pero por el precio o la carencia de la infraestructura necesaria para su funcionamiento, se tornan inservibles o de muy baja utilidad en la mayoría de los países subdesarrollados.
El conocimiento es lo que importa
Asegurar que los libros impresos en papel ya están destinados a fenecer es una tontería. El libro tradicional simplemente va sufriendo una evolución y lega parte de su producción a un nuevo formato que, los expertos aseguran, se convertirá en mayoría dentro de algunos años.
Aunque estamos en pañales en cuanto al advenimiento de esta nueva era, la transición parece inevitable y pudiera considerarse hasta conveniente, pues viviremos en un mundo con más libros y con más árboles A la vez, conseguiremos llevar toda nuestra biblioteca a cualquier rincón del mundo en algo del tamaño de un cuaderno común, además de fomentar la lectura, el aprendizaje y el conocimiento.
Consejo final: en lo que a protección del medio ambiente se refiere, la forma más virtuosa de leer es darse un paseo hasta la biblioteca más cercana.

http://diarioecologia.com

4 ago. 2011

¿Qué lees?