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23 may 2012

El librero de las favelas

Un niño de la favela leyendo un cuento.| Ediciones Ambulantes
Un niño de la favela leyendo un cuento.| Ediciones Ambulantes




Isabel F. Lantigua |
Actualizado martes 22/05/2012 06:20 horas
  • Ha conseguido crear una biblioteca en uno de los lugares más violentos de Río
La historia de amor comenzó en un gran vertedero. Entre toneladas de basuras amontonadas en el morro del Caracol, una de las favelas del Complejo del Alemán en Río de Janeiro, Otávio Júnior veía a los chicos mayores jugar al fútbol. Allí encontró un día, a sus ocho años, una caja de juguetes de la que sólo pudo rescatar -antes de que se la arrebataran de las manos- un libro: 'Don Gatón'. Esa misma noche lo leyó a la luz de las velas, se fue a la cama abrazado al cuento y se enamoró para siempre de la literatura. Entonces soñó con que otros chavales sintieran también ese flechazo. Un sueño que, poco a poco, se está haciendo realidad, como cuenta en su primer libro, 'Biblioteca Favela', que presenta en España.
Después de una semana con 'Don Gatón' como compañero inseparable, empezó a pedir libros prestados a sus vecinos -así llegaron a sus manos una biblia mormona y un manual de intrucciones de un Volkswagen Passat de 1980-, consiguió la dirección de algunos escritores a los que fue a visitar y comenzó a dar forma a su deseo de crear una biblioteca en la favela. "Estás loco", le decían todos. "No", respondía él. "Sólo estoy enamorado de los libros".
Tras abandonar una prometedora carrera como futbolista, hacer sus pinitos como grafitero -firmaba como 'El desechos', apodo que le pusieron por rebuscar en los vertederos a la caza de nuevos libros-, y después de ejercer como escritor y actor de teatro, se centró en su idea de acercar los libros a los niños del Complejo del Alemán, por entonces uno de los rincones más violentos de Río de Janeiro.
Pero su empeño se dio de bruces con la realidad. "Los chicos estaban mucho más interesados en las armas y las ropas caras que llevaban los narcotraficantes. Los jefes de las bandas que controlaban el negocio de la droga eran los verdaderos héroes del barrio", explica Otávio, de 28 años, a ELMUNDO.es. "Antes de la pacificación del Complejo del Alemán (en 2010), había hombres armados por todos lados. Los niños que nacemos allí convivimos desde pequeños con la droga propagada por todas partes y aprendemos pronto la jerga del negocio 'estáte al loro'".
"Es muy difícil cambiar esa dinámica", reconoce Otávio, que tuvo varios problemas con la policía por cargar de un lado a otro una maleta llena de libros para hacer cuentacuentos en las escuelas y regalar algunos ejemplares. A la violencia callejera hay que sumar, además, la violencia doméstica, un problema que él, como tantos otros compañeros de su escuela, sufrió en primera persona.
"Mi padre se volvió alcohólico y violento. Los días eran una pesadilla. La violencia doméstica es el principal motivo para que los niños busquen la calle y entonces son captados por los narcos para vender droga, que también consumen porque trabajan de madrugada y necesitan 'estar al loro'. Luego, ya drogadictos, trabajan para poder pagarse la dosis. He perdido la cuenta de los chicos de mi adolescencia que están en la cárcel o muertos", cuenta con pena este brasileño, empeñado en cambiar las cosas.

Los avances

Pero Otávio no se rindió. Y ahora empieza a recoger los frutos de su trabajo. Con la ayuda de varias ONG y de imprentas locales y gracias al dinero que logró en un concurso de televisión ha conseguido construir una biblioteca en la favela con más de 6.000 libros, entre los que están en el local y los que son itinerantes y van de una favela a otra. Y tiene en mente escribir un libro infantil y una novela con su barrio natal como escenario. "Soy la prueba de que los sueños se pueden cumplir", dice.
Cuando era pequeño la biblioteca más cercana a su casa quedaba a 10 kilómetros. "El libro es un objeto lejano para los niños de la favela. Muchos han tenido su primer contacto literario conmigo", explica este 'Quijote' de Brasil, como le gusta llamarse. Quiere ayudar, a través de los libros, a "superar la violencia y la falta de perspectivas".
Otávio en uno de sus talleres de cuentacuentos
Otávio en uno de sus talleres de cuentacuentos



"Otávio es uno de esos tipos con agallas. Más aún en esta época en la que cuanto menos leas y menos sepas más manejable eres", afirma Víctor David López, la mitad de Ediciones Ambulantes, que han publicado la historia de este 'librero de la favela' en España.

El complejo del Alemán

En el complejo del Alemán viven unas 140.000 personas repartidas en 20 comunidades. Son grandes favelas al norte de Río. En los años 20, un inmigrante polaco llamado Leonard Kaczmarkiewicz compró tierras en la zona y como no hablaba el idioma le empezaron a llamar 'el alemán'. De ahí el nombre del lugar.
Fue una de las primeras favelas dominadas por el narcotráfico, pero la cosa se complicó mucho en la década de los 90 con el aumento de la violencia. Las bandas se convirtieron en pequeños ejércitos armados hasta los dientes y no dudaban en atacar a los rivales en lo que la prensa llamó "la guerra del polvo".
De vez en cuando, la policía intervenía. Una de esas incursiones se produjo en 2007 y la operación se saldó con 19 muertos e innumerables críticas. En 2008 el Gobierno creó la UPP -Unidad de Policía Pacificadora- para que la presencia de las autoridades fuera permanente y no esporádica. En 2010 esta unidad llegó al complejo del Alemán. Tras varios días de disparos, las bandas se rindieron y hoy es una favela pacificada.
"Claro que hay droga y claro que hay violencia, pero mucho menos que antes y no tan a la vista de todos", explica Otávio.

Funte: elmundo.es

12 abr 2012


Andreumartin.com empezará a funcionar antes del 23 de abril. El escritor catalán se inicia en la autoedición digital con dos libros inéditos e irá recuperando todo su fondo, en gran parte descatalogado. También aparecerán tres novelas bajo licencia de Creative Commons. “He decidido editar mis propios libros electrónicos sin intermediarios como reacción a la praxis de muchas editoriales que condenan al autor al ostracismo. Los editores y los jefes de prensa son mis amigos pero cuando mandan los jefes de ventas, editores, jefes de prensa y autores se convierten en mindundis y entonces las editoriales se convierten en el enemigo si hacen distribuciones cortas y no reeditan”, afirma Andreu Martín (Barcelona, 1949).

“Solo el 10% de mis libros está en librerías. El 90% se ha perdido en la noche de los tiempos. Reivindico mi derecho a perpetuar mis novelas a través del formato digital”. Andreumartin.com se iniciará con dos libros inéditos. Una novela corta, La vida es dura, y un libro de relatos, Niños muerden perros, que reúne textos dispersos publicados en diarios y revistas nunca publicados en formato libro.

La vida es dura es una novela “contundente y de impacto”, seguramente también polémica. El telón de fondo es el Movimiento del 15-M. “El protagonista es un indignado que se desespera con políticos, banqueros y gente similar y harto de ver que por las buenas no consigue nada, decide saltarse a la torera las leyes y actuar por su cuenta”.

En esta primera oferta recuperará novelas descatalogadas como Corpus delicti, las falsas memorias de un psicópata, o Bellísimas personas, escrita a partir de un hecho real, un hombre normal, padre amantísimo de dos niñas, que asesina a un niño y finge su secuestro.

La nueva webb incluirá una bibliografía completa e indicará qué libros están disponibles y cuáles no. “Cada título aparecerá con la cesta de la compra que remitirá a las plataformas digitales y librerías on line. El precio no superará los nueve euros aunque variará según las plataformas. También se indicará las editoriales que disponen de los derechos de venta digital”. En una primera fase promocional, con la adquisición de alguno de los libros electrónicos disponibles se regalará un cuento de Niños muerden perros.

Otras tres novelas serán asequibles en Creative Commons: la mencionada Bellísimas personas (4,99 euros), Por amor al arte y la juvenil Chats, ambas con el precio sugerido de 3,99 euros. Las novelas de la serie protagonizada por el joven detective Flanagan, escrita a cuatro manos con Jaume Ribera “siguen super vivas en papel” y de momento no se plantea autoeditarlas en digital. Con el primer título de Flanagan, No pidas sardinas fuera de temporada, publicada en catalán en 1987, Martín y Ribera ganaron en 1989 el Premio Nacional de Literatura Juvenil. Sí piensa digitalizar las novelas de la mossa d’esquadra Wendy y las del detective privado Ángel Esquius, cinco títulos y no todos traducidos al castellano. “No quiero pelearme con nadie por los derechos pero las conversaciones están abiertas”.

Martín, a punto de lanzar su web, ha recibido la oferta de la editorial Flamma de hacer la edición electrónica de Jesús en los infiernos, sobre la Barcelona preolímpica vista con horror por un tipo de la Cataluña profunda. “He aceptado, porque digitalizar es un proceso lento y costoso y si las editoriales están dispuestas, yo encantado”.

“Mi objetivo con andreumartin.com es llegar al mercado en español, sobre todo en América Latina, donde soy conocido pero apenas llegan mis novelas, y al hispano de Estados Unidos”.

Andreu Martín se inicio en la novela negra con Aprende y calla (1979) y es autor de títulos tan notables como Prótesis, El señor Capone no está en casa, El día menos pensado o Barcelona Connection. El escritor está convencido de que el “libro en papel y el electrónico convivirán durante mucho tiempo”. “No son incompatibles, pero la digitalización garantiza una vida más larga y una mayor difusión”.

http://cultura.elpais.com

9 abr 2012

Peri Rossi: "La libertad de expresión implica también la libertad de ignorancia"

3 ABR 2012 - 20:55

Un recorrido por las escenas más íntimas y personales de los personajes que viven en la mente de Cristina Peri Rossi (Montevideo, 1941). Una inmersión en sus Habitaciones privadas, que es el título de su última publicación: poco más de 100 páginas que contienen 10 relatos breves (que no microrrelatos), cuentos de ficción que bien podrían ser reales. “Los microrrelatos pecan de ingeniosos. Habitaciones privadas es más una mirada a personajes que viven un momento conflictivo de sus vidas”, explica la escritora a través del teléfono. El compendio de historias llega a ser publicado, por primera vez, por la editorial Menoscuarto, casi dos años después de recibir el premio internacional de relatos NH-Mario Vargas-Llosa.

Todos los personajes del libro tienen algo en común: son profundamente solitarios, el gran tema del siglo XXI. “Las redes sociales se explican por la soledad, y necesitar amigos virtuales o seguidores que no conoces refleja un narcisismo individualista”, asegura Peri Rossi. “Desde los tiempos del Paleolítico hasta hoy, todos los hombres y las mujeres hemos necesitado lo mismo: cariño y comida”. Suena poco lírica la reflexión saliendo de la boca de una poetisa: ¿y la Cultura? “Efectivamente se podría sobrevivir sin Cultura. Lo que sucede es que los hombres queremos diferenciarnos al máximo de los monos, y por eso llamamos Cultura a las formas más exclusivas, las que no tienen los animales: la pintura, la literatura…”. Y de nuevo la escritora se enzarza en una batalla entre cultura y redes sociales: “Hoy encontramos una enorme cantidad de poesía en esos blogs infinitos, un fenómeno que va a modificar lo que está considerado como buena o mala poesía, porque de pronto aparece la poesía popular. Siempre hubo diferencia entre cultura popular y la otra cultura (novelas populares, el folletín)”. Internet permite que la gente intercambie su información y sus opiniones, aunque sean poco fundamentadas. “La libertad de opinión”, explica la autora, “también implica la libertad de ignorancia”.

Las vidas de Habitaciones privadas buscan un espacio propio, algunas a través de escapadas y momentos íntimos, otros hacen de las nuevas tecnologías su burbuja privada, pero, ¿hasta qué punto puede Internet considerarse un espacio de intimidad? “Precisamente ese es también un espacio de soledad. La soledad la necesitamos a veces, pero otras nos sofoca, nos asfixia. Si existe ese furor por las redes sociales quiere decir que hay un déficit en las relaciones humanas. A mí me daría miedo relacionarme con alguien a quien no conozco. Yo elijo mis relaciones”. A pesar de su conflicto personal con el mundo virtual, Peri Rossi admite que, como fenómeno, Internet y las redes sociales son muy importantes “puesto que todo el mundo tiene la oportunidad de oír y ser oído”.

El objetivo de Peri Rossi en este último libro es ambicioso: quiere tomarle el pulso a las relaciones que nos ha tocado vivir, y lo hace sin pelos en la lengua. “Es muy necesario bajar en nivel del sexo, vivimos en una sociedad hipersexualizada en imágenes, pero hay miradas de amor que valen más de un coito. Los personajes de mi libro tienen más necesidad de hablar que de hacer el amor. El sexo en formato de instinto es puramente genital, que es completamente distinto que hacer el amor, algo mucho más artístico. No podemos confundir la erótica con la pornografía”.

De las redes sociales a la soledad, de la soledad al sexo y del sexo a las miserias del sistema capitalista en que vivimos. Cristina Peri Rossi salta de un tema a otro con una agilidad pasmosa. Si el sexo es la parte más instintiva de nuestra soledad, la escritora encuentra rápidamente en él un nexo con la filosofía, el sistema, el tiempo como valor que reconduce a la soledad. “Freud decía que el siglo XX iba a ser el siglo del contraste entre la Cultura y el instinto, y ese contraste es latente: una cosa quiere aplastar a la otra. El capitalismo es antiamoroso y antiamistoso”, sentencia sin titubear. “El capitalismo necesita rendimiento, gente que trabaje 16 horas diarias y llegue agotada a su casa. Sin embargo plantea un mundo ideal: las revistas, la moda, el cine… Es la forma más sádica de engañarnos”. La uruguaya plantea el clásico ejemplo del marciano que un día aparece en la Tierra accidentalmente: “Si el extraterrestre mirase la publicidad y las revistas, si observase la sociedad en que vivimos, seguramente pensaría que este es un mundo ideal, pero no es la realidad. El capitalismo es el sesgo que hace que la gente tienda a creer que si produce más va a tener acceso a todas esas cosas, al ocio y a los placeres. Pero no, porque el sistema no nos permite tener ese tiempo para ser rico”. ¿Y qué es ser rico, tener mucho dinero o mucho tiempo? “Tener mucho tiempo, como yo. Por eso escribo y soy pobre”.

http://cultura.elpais.com

31 mar 2012

Ya está aquí el papel electrónico flexible

  Viernes, 30 de marzo de 2012



El papel electrónico no es una novedad, lo puede encontrar ya en los libros electrónicos, en dispositivos móviles, en algunas memorias USB, así como en muchos otros aparatos.
Aunque originalmente sólo se fabricaba en blanco y negro, en 2007 aparecieron los primeros ejemplos de papel electrónico en color.
La ventaja de estas pantallas es que nos permiten ver texto e imágenes mucho más claramente que en una pantalla de computador o de celular.
No producen luz, sino que la reflejan, y su técnica permite ahorrar mucha más energía que las actuales pantallas.
Sin embargo, sólo les faltaba una cosa para asemejarse y mejorar las propiedades del papel tradicional: flexibilidad.
Eso parece que se acabó, sobre todo después de que la compañía surcoreana LG anunciara la producción masiva de pantallas de papel electrónico flexible.

¿Una nueva revolución?

Al igual que hiciera el papiro en el Antiguo Egipto, muchos miran con atención el devenir de una tecnología que podría transformar el modo en que los humanos transmitimos conocimiento.
Fue precisamente la empresa NextPapyrus (Próximo papiro) la que no hace mucho difundió en YouTube un vídeo mostrando un papel electrónico flexible capaz de aguantar los embates de un bate de baseball.
El anuncio de LG no sólo supone la puesta en marcha de su producción masiva sino la antesala de un nuevo escenario tecnológico sin precedentes.
Según LG, en abril ya se podrán adquirir dispositivos con pantallas más duraderas que cualquier otra actualmente en el mercado, capaz de doblarse en un ángulo de hasta 40º.
El material con el que está hecho procede de E-ink, la misma empresa que suministra el papel electrónico a Amazon para sus Kindle.
Según explicó LG, compran este material flexible en grandes rollos que luego cortan en trozos de 6 pulgadas. La pantalla resultante, tiene una resolución de 1024x768 y aseguran que revolucionará el mundo del E-book.

De qué están hechas

El papel electrónico está usualmente formado por tres capas, una hecha de polímeros, la tercera con microtransmisores y una capa protectora.
El polímero contiene millones de cápsulas flotantes en un gel que al ser estimuladas eléctricamente se mueven para mostrar un lado negro, blanco o color a voluntad, formando así motivos gráficos.
En el caso de las pantallas flexibles, éstas incluyen sustratos de plástico, así como electrónica plástica para el soporte del material.
No obstante, normalmente su desventaja respecto a las actuales pantallas es que suelen ser mucho más lentas, por lo que su uso todavía sigue centrándose en los E-Books.
Los usuarios de este tipo de aparatos han podido observar que en ocasiones el papel electrónico rígido que contienen puede dañarse fácilmente si el aparato cae accidentalmente.
Sin embargo, según explicaron en LG el nuevo material se puso a prueba golpeándolo repetidamente con un martillo sin que éste presentara arañazos.

Celulares de papel

Más allá de los E-Book, algunos investigadores han ensayado también el uso del papel electrónico flexible en el diseño de celulares.
El año pasado, científicos canadienses presentaron un PaperPhone (teléfono de papel), capaz de hacer lo que cualquier otro teléfono, con la diferencia de poderse plegar y meter cómodamente en el bolsillo.
“Todo va a verse y sentir como esto en cinco años”, dijo entonces a la BBC su creador Roel Vertegaal.
A juzgar por el anuncio de LG todo apunta a que tenía razón, aunque todavía tendremos que esperar para estimar el impacto que una tecnología semejante tendrá en nuestras vidas.

Fuente: BBC Mundo

25 mar 2012

Toda tu biblioteca no pesa más de 200 gramos

Balanza sobre la mesa, un libro de 23 x 16 cm y de 400 páginas, pesa casi medio kilo. Una exorbitancia si echamos un vistazo al cuadro de más abajo, donde se comparan las características de los seis modelos de libros electrónicos (ebook) que podemos comprar hoy en las tiendas tucumanas. Si bien es cierto que el más pesado de ellos supera al libro de 400 páginas, la diferencia radica en que el más simple de estos aparatos puede guardar miles de libros digitales en sus pocos centímetros.

Sony Reader: 180€ más accesorios
Con lo anterior, los fanáticos de la lectura -esos que pueden andar por la vida leyendo dos, tres, cuatro libros a la vez sin problemas- seguramente mirarán con cariño a estas pequeñas tabletas que esconden ríos de tinta en cualquier cartera o portafolio. Y, de alguna manera, a ellos está apuntado este dispositivo.

Papyre: 100€ con la colección de literatura clásica incluida
La pregunta principal es: ¿por qué comprarme un ebook -o, dicho con propiedad, ereader- y no una tablet, mil veces más completa? Se puede decir que las ventajas de los libros electrónicos respecto de las tabletas, de esas que abundan en las góndolas actuales, son al menos dos -sin contar el precio, siempre menor-: la duración de la batería  y el tipo de pantalla que, dicho sea de paso, son características estrechamente relacionadas.
Tagus de Casa del Libro: 120€
Las pantallas de los ebooks son todas blanco y negro, con un sistema de alto contraste conocido como "e-ink" (o tinta electrónica) que permite una lectura cómoda y una experiencia muy similar a la de leer un libro en papel. Las pantallas son además antireflejo, por lo que se puede leer debajo del rayo del sol sin ningún inconveniente.

En algunos casos táctiles, las pantallas de estos dispositivos tiene un consumo mínimo de energía ya que no necesitan retroiluminación, a diferencia de las de los teléfonos celulares o las tabletas. El momento de consumo máximo se produce al pasar de páginas, es por eso que su autonomía (uno de los puntos clave al momento de la compra) se mide en pasos de página.

Por otro lado, con los ebooks los obsesivos  de los libros impecables pueden estar tranquilos: todos los modelos incluyen la posibilidad de subrayar o resaltar texto, marcar páginas y algunas incluso permiten tomar notas al pie y encontrar lo remarcado fácilmente. También permiten buscar texto o navegar por capítulos, dependiendo el formato de libro electrónico que se le cargue.


Kindle de Amzon: 100€
Española, maestra y visionaria
Los ebooks echan sus raíces en España, hace más de 60 años. En 1949, la maestra Ángela Ruiz Robles patentó en Ferrol, La Coruña, la Enciclopedia mecánica, un dispositivo construido en metal y otro materiales de la época que devolvía contenidos específicos con presionar algunos botones. Toda una visión de doña Angelita, recordada maestra e inventora de la escuela obrera de la zona. El objetivo de su invento, construido en los talleres militares bajo su propia dirección, era aligerar el peso de las mochilas de los niños, hacer más atractivo el aprendizaje y adaptar la enseñanza al nivel de cada estudiante: el sistema de bobinas, carretes, lámparas y cristales de aumento cabía en un maletín del tamaño de un libro y, según la inventora, tenía un peso insignificante. Desde EEUU quisieron comprar su patente, pero la docente, pedagoga y directora de escuelas no quiso saber nada. Entre sus inventos está también la máquina taquimecanográfica.

iPad de Apple:480€
 ¿Dónde consigo los libros?
A medida que se generaliza el uso de los libros electrónicos, son cada vez más los títulos disponibles en versión digital. La ventaja es que se pueden adquirir libros de webs de todo el mundo y de manera instantánea. En Argentina, la librería Santa Fe (lsf.com.ar) tiene buena variedad, al igual que la página del fabricante de los Papyre (grammata.com.ar). Por otra parte, buceando la web vas a encontrar miles de títulos gratuitos para descargar. Al momento de comprar, asegurate de que tu ebook es compatible con el formato de descarga. 

HTC Flyer tablet: 250€

22 mar 2012

El fin de una era editorial, según Seth Godin

Por Arantxa Mellado el 21.03.2012

Seth Godin no deja indiferente a nadie, lo cual no es de extrañar teniendo en cuenta sus radicales opiniones acerca del sector editorial. Es escritor y bloguero, y también editor y experto en marketing, por lo que no habla por intuición, sino por experiencia. Su último proyecto editorial ha sido el recién clausurado (para sorpresa de muchos) Domino Project, gestionado en colaboración con Amazon

En la ultima entrevista que se le hizo, publicada en Digital Book World por Jeff Rivera, sus afirmaciones volvieron a levantar tantas ampollas como aplausos. En ella desmonta el papel de los agentes, profetiza el fin de la edición en papel, defiende el papel de las bibliotecas, augura despidos masivos y la avalancha de los autoedición, y niega que ganar dinero con sus obras sea un derecho per se de los escritores.

Juzguen si no por ustedes mismos.

 

Seth Godin habla sobre bibliotecas, agentes literarios y el futuro de la edición de libros como la conocemos.

Por Jeff Rivera.
Traducción de Miguel Antón

Rivera: Hace poco cerraste The Domino Project. Si pudieras arrancarlo de nuevo, ¿qué harías de forma distinta?
Godin: Nunca cierras un proyecto editorial, puesto que los libros siguen a la venta, y, con un poco de suerte, siguen estándolo para siempre. Hicimos doce libros, tuvimos doce superventas, llevamos una docena de ideas grandes a más de un millón de personas. No estoy seguro de que estuviera dispuesto a cambiar nada de eso.
La industria editorial atraviesa un cambio importantísimo, y el motivo de llamarlo «proyecto», en lugar de «respuesta», se debe a que se trata de un paso más en el trayecto de un viaje muy largo.

Rivera: Si The Domino Project no fue un fracaso, ¿qué te movió a «aparcarlo» y volcar tu atención en otros asuntos?
Godin: No era un proyecto al que quisiera dedicarle toda la vida. En el fondo soy escritor, no editor, y a medida que comprobé cómo cambia el consumo que hace la gente de los medios, llegué a la conclusión de que a mis autores les iría mejor si se relacionaban directamente con sus lectores, un servicio que yo no podía proporcionarles. Habíamos tenido éxito con doce de doce obras, pero para prometer ese mismo éxito a la siguiente hornada de autores tenía que pasar por este aro.

Rivera: Hace poco, Forrester informó de que preveía una caída drástica en 2012 en las ventas del libro impreso. ¿Qué aspecto crees que tendrá la industria editorial en cuestión de tres a cinco años?
Godin: Bueno, en general suelo estar en desacuerdo con Forrester en casi todo. Pero en este caso, incluso Gutenberg ve lo que está pasando, y eso que está muerto. En la industria editorial lo que hay que entender es que el vasto porcentaje de beneficios proviene de ventas de catñalogo de libros impresos. Cuando éstas desaparezcan (o se reduzcan drásticamente), la industria temblará sobre sus cimientos.
Creo que vamos a asistir a la consolidación, a los saldos, a los despidos y a muchas situaciones incómodas… No son buenas noticias, pero es lo que hay.

Rivera: ¿Cuándo crees que el negocio editorial será completamente irreconocible respecto al momento actual? ¿Qué aspecto crees que tendrá?
Godin: Los cuantiosos anticipos destinados a los autores que no figuren en lo alto de las listas de ventas será lo primero que desaparecerá. Segundo: toda la gente trabajadora de la cadena de producción del libro, porque la precariedad hará que cueste compensarles económicamente por el trabajo que realizan. En general, no obstante, creo que el libro impreso perderá poder para ser un factor influyente. Cuando cualquiera pueda publicar un ebook, todo el mundo lo hará.

Rivera: El papel de los agentes literarios ha cambiado en estos últimos años y sigue haciéndolo. ¿Qué pueden hacer ahora mismo los agentes literarios para seguir siendo parte de la ecuación, en lugar de perderse en la polvareda digital del ebook?
Yo empezaría redefiniendo a qué se dedica uno. No creo que el objetivo del agente consista en maximizar la cuantía del anticipo (y así era, como lo demuestran los propios comentarios de los agentes y cómo se ganaban la vida). Creo que en adelante el objetivo consiste en representar cada elemento del impacto que ejerce un autor en el mundo, incluyendo su *“valor permiso”, el modo en que construye su seguimiento, la estrategia para construirse la tribu.
*Se refiere al llamado Permission marketing o Marketing del permiso, concepto acuñado por el propio Godin. El activos de permiso o permission asset es simplemente una base de datos de marketing (puede ser una lista de correo, o de seguidores en Twitter o de suscriptores RSS) que te han dado su permiso para que dirijas a ellos tus acciones de marketing, con lo cual no hay spam, ni intromisión.

Rivera: La gente contempla tus logros, sin comprender a veces que no fue coser y cantar. ¿Qué tres pasos pueden dar los autores, sobre todo los autores independientes, para triunfar?
Godin: En mi primer año como autor recibí novecientas cartas de rechazo. Tardé un tiempo en comprender que no había atajos en el camino más corto, y sí un montón de rodeos, vueltas y puertos de montaña.
Lo que tengo claro de la economía de la conexión es que existen más oportunidades que antes de mostrarse generoso, de hacer de guía y de prescriptor. Si pasas uno, dos o cinco años haciéndolo en tu tiempo libre, sin esperar nada a cambio, tarde o temprano la gente empezará a querer más de ti, y entonces no podrás evitar que te compensen por ello.
Un autor que empieza hoy necesita establecer un plan, un nicho, convertirse en el mejor y, de forma incesante, con generosidad, regalarlo todo como un medio de encabezar y armar un buen jaleo promocional.
Eso lleva un tiempo, pero sigue siendo menos que esperar a que Binky Urban o Knopf llamen a tu puerta.

Rivera: Si dirigieses una de las 6 grandes compañías, ¿cuáles serían los tres primeros cambios que harías para optimizar su impacto y las ventas?
Godin: No estoy seguro de que exista una estrategia obvia a corto plazo capaz de contentar a los accionistas. Creo que la perversa verdad nos dice que la mejor ruta resultará muy dolorosa al principio, pero muy beneficiosa al final.
A mi modo de ver eso supone un esfuerzo incesante para construir una relación de permiso con los lectores (consulte lo que dice Tim O’Reilly al respecto de esto). Y saber que los sucesos y otras transacciones ajenas al libro pueden tener un fuerte impacto (consulte también a Thomas Nelson y la conferencia TED, para obtener un ejemplo de esto).

Rivera: Muchos autores escuchan tu mensaje respecto a poner sus libros a disposición del público gratuitamente, o a concentrarse en extender su mensaje, mientras se preguntan: «Tengo que pagar el alquiler, ¿cómo puedo convertir todo eso en dinero?»
Godin: ¿Quién ha dicho que tienes derecho a ganar dinero escribiendo? He dado cientos de charlas antes cobrar por escribir una. He escrito gratis más de cuatro mil entradas de blogs.
A menudo los poetas no ven un céntimo, a pesar de lo cual la poesía no escasea. El futuro va a estar repleto de aficionados, y los persistentes, los que de verdad tengan talento, se ganarán bien la vida. Pero los tiempos de los escritores de oficio que cobraban un buen sueldo escribiendo son cosa del pasado.

Rivera: Si los escritores no deberían presumir de ser capaces de ganar dinero directamente con la venta de sus libros, ¿qué otras oportunidades indirectas tienen para no acabar sirviendo hamburguesas?
Godin: Depende de lo que escribas. Seguro que The Grateful Dead no puede depender de las ventas de sus discos compactos.
¿Eres chef? ¿Das conferencias? Si eres escritor de novelas de misterio, ¿encontrarías 1.000 fans dispuestos a pagar cien dólares por cabeza para que escribas una novela por entregas para ellos?
No atañe al mercado decir a sus autores cómo monetizar su trabajo. Al mercado no le importa. Si no hay escasez de oferta, costará sacar provecho del producto.

Rivera: Algunos editores han cerrado el grifo del préstamo de ebooks por parte de las bibliotecas. ¿Crees que se trata de una decisión acertada, y, en caso contrario, cómo crees que podría llegar a convertirse en una situación beneficiosa para todas las partes?
Godin: Menuda bobada. Las bibliotecas son para los libros como la radio. No puede esperarse sacar provecho de ellas, pero son un extraordinario medio de difusión. No creo que puedas encontrar un solo escritor que haya salido perjudicado por el hecho de que mucha gente tomase prestado su libro en la biblioteca.
Hay que modificar la distribución de los ebooks en las bibliotecas, no anularla por completo.

La única cosa peor que emprender algo y fracasar es... no emprender nada


Para ver la entrevista en su versión original, hacer clic en el enlace
http://www.actualidadeditorial.com

¿Leer con tarifa plana?

 Lo esencial para que un modelo de negocio de pago sea exitoso será la profundidad y calidad del catálogo que se ofrezca, algo que creo que todavía no se ha conseguido con el nivel deseable. Carmelo Jordá


¿Es la biblioteca de pago un modelo de futuro para el mercado editorial? Si escuchamos a los responsables de 24symbols sí: la empresa española ha puesto en marcha su modelo de pago en las últimas semanas y ha vuelto a llamar la atención de propios y extraños, como ya hiciera con motivo de su lanzamiento.

El nuevo formato de 24symbols ofrece, como no podría ser de otro modo, algunas ventajas sobre el modelo gratuito: el catálogo es algo mayor (y algunas de las referencias más interesantes sólo están disponibles para clientes premium), se elimina la publicidad y, sobre todo, brinda la posibilidad de leer una obra sin estar conectado a la red en ese momento.

Todo por un precio que me parece muy competitivo: a partir de cinco euros al mes si decidimos contratar el servicio durante todo un año.

¿Qué futuro se puede augurar a este modelo de negocio? ¿Qué incidencia puede tener dentro del nuevo mundo editorial que está generando el libro electrónico? Es difícil decirlo ahora, hay varios factores que juegan a favor de la apuesta de 24symbols: la aplicación desarrollada está bien pensada tanto en su versión web como en la de iPad y el mercado de tabletas (que por ahora siguen siendo el soporte en el que mejor puede funcionar servicios como este) está en constante crecimiento.

Sin embargo, como en todo lo relacionado con el contenido, creo que lo esencial para que un modelo de negocio de pago sea exitoso será la profundidad y calidad del catálogo que se ofrezca, algo que creo que todavía no se ha conseguido en el nivel deseable, si bien es cierto que pronto para emitir un juicio definitivo: el mundo de la edición digital está aún en una fase preliminar, aunque a muchos nos parezca llevamos muchísimo tiempo dando la tabarra con esto.

Me parece aventurado asegurar que el 24symbols o alguno de los competidores que puedan surgirle triunfarán, tengo algunas dudas sobre la propia idea (que probablemente tengan mucho que ver con lo poco que he usado las bibliotecas en mi vida y que tengo que confesar que ya no sé si tienen el mismo sentido en el mundo digital) y todavía más sobre si hay masa crítica suficiente de lectores.

Pero creo todavía más difícil defender radicalmente que la idea o una evolución a partir de esta idea no van a triunfar. ¿Quién puede saberlo en un mercado que se está redefiniendo por completo y en el que tenemos que ver todavía muchas formas nuevas y diferentes de consumir y comercializar libros?

Eso es, precisamente, lo mejor de la situación actual: casi todo está por ver y hay mucho por crear. Lo que desde luego no es recomendable es quedarse quieto.

http://www.libertaddigital.com

21 mar 2012

Diez mitos sobre la edición digital

La edición digital lleva años sumida en discusiones poco creíbles que calan en la sociedad y que provocan una visión alejada de la realidad

El sector del libro está experimentando una serie de cambios que modificarán el panorama editorial español en pocos años. Las empresas se transformarán o, poco a poco, verán que el modelo de negocio actual no se adapta al nuevo escenario que impone la edición digital. No obstante, nuevas oportunidades están ya surgiendo de la mano de empresas tecnológicas y editoriales.

La edición digital lleva años sumida en discusiones tanto dentro como fuera del sector, muchas veces con argumentos que no son del todo creíbles pero que calan fácilmente en la sociedad y en el statu quo del sector. Exponemos algunos de los mitos más utilizados y que provocan un escaparate alejado de la realidad.

1. El libro digital matará a los libros impresos. Uno de los argumentos más utilizado sobre el avance de las nuevas tecnologías y el cambio de hábitos de los lectores es que el libro digital terminará acabando con el libro impreso. Optimistas tecnológicos, luditas sin reparos, románticos del papel, medios de comunicación, etc., todos ellos han promocionado esta idea, bien para defenderla o bien para atacarla, empobreciendo el debate.
Libros digitales o libros impresos no es la respuesta. Los soportes se irán adaptando a la demanda de los lectores. Y con ellos, los modelos de negocio. Si seguimos ese razonamiento los libros impresos existirán mientras los lectores los quieran y una editorial vea rentable producirlos. Todavía es muy pronto para vaticinar qué porcentajes de libros serán impresos y cuáles digitales. Lo único cierto es que cuando eso ocurra no nos daremos cuenta que está pasando, pues a los libros electrónicos habremos dejado de llamarlos así para llamarlos simplemente libros.
2. Los libros electrónicos deberían costar lo mismo que los impresos. Este argumento es apoyado por algunos editores, que pretenden establecer los precios de los libros digitales al mismo nivel que los libros impresos para no tener que cambiar su modelo de negocio actual. En un mercado incipiente, donde todo está por hacer, llevamos varios meses viendo intentos de establecimiento de precios o muy caros o muy baratos en relación a la edición impresa.
El problema es que en los libros físicos hay un modelo para establecer el precio por parte del editor en función de los costes de creación y producción, mientras que el formato digital exige un modelo más relacionado con el tipo de contenido y los hábitos de consumo (por suscripción, por descarga, en la nube, etc.). Por lo tanto, el reto es crear una estrategia de precios que sea independiente de la edición impresa, puesto que establecer un precio muy por encima de lo que está dispuesto a pagar el consumidor aleja la posibilidad de un encuentro entre oferta y demanda.

3. Los libros electrónicos no cuesta nada hacerlos y deberían ser gratis. Este argumento es esgrimido por los lectores que no están dispuestos a pagar nada por los libros electrónicos. Nada más lejos de la realidad. Un libro electrónico incluye gastos de autoría, traducción, corrección, diseño, marketing, promoción, comercialización, etc. Quizá el continente no vale nada pero el contenido sí tiene un precio. Demasiados años conviviendo con el modelo en papel ha provocado que el consumidor asocie el valor al continente y no al contenido. Es por eso que algunas editoriales que no dan valor a la versión electrónica (o comercializan ediciones con errores) solo contribuyen a agravar esta percepción.

4. Un libro electrónico no puede costar más de 3 euros. Podríamos llamarlo 'el argumento Amazon'. Incluir en el mismo saco todos los tipos de libros es un error. Los contenidos pueden ser de muchos tipos y representar cosas distintas para los lectores:  entretenimiento, ayuda técnica, desarrollo profesional, etc. Todo esto condiciona lo que los lectores están dispuestos a pagar por un libro digital. En mercados más maduros, como el americano, los hay desde los de 3 € hasta los de 60 €. Es decir, los precios tienen más que ver con el uso del contenido o con el modelo de lectura que con el formato en sí mismo.

5. Los lectores no quieren pagar por los libros electrónicos. Dentro de UN concepto tan abstracto como "los lectores" habrá algunos que no estén dispuestos a pagar y otros que estarían dispuestos a pagar si existiera una oferta que cubriera sus necesidades: un producto de calidad, a un precio competitivo y con una experiencia de compra aceptable. Si el año pasado, con el modelo actual aún imperfecto, al menos 1.500 personas estuvieron dispuestas a pagar por alguno de los ebooks más vendidos, deberíamos asumir que en un mercado más maduro esta cantidad se multiplicará. Demandas insatisfechas están generando actividades extramercado y creando en los consumidores el hábito de acceder a los libros sin pagar. Cuanto más se tarde en establecer un mercado sano de libros electrónicos más difícil será establecer un precio por los contenidos.

6. La autoedición acabará con los editores. Este argumento es esgrimido por los que piensan que la tecnología puede suplir el trabajo del editor. La tecnología no convierte a nadie en editor. Como mucho, pone al alcance de la mano de cualquiera la posibilidad de hacer un libro y de publicarlo, pero el trabajo del editor va más allá. Editar también es seleccionar el contenido y adaptarlo a los requisitos de los lectores (edición, corrección, traducción diseño, etc.).
Si bien es cierto que los nuevos entornos sociales han hecho que la propia opinión de los usuarios sirva como filtro para seleccionar el contenido (es el caso de algunos autores autoeditados de éxito) en la mayor parte de los casos esto solo se aplica a cierto tipo de contenidos, ficción sobre todo. En general, como lectores aún confiamos y confiaremos en la validación que nos da un editor, en especial con el exceso de información que hay en la Red.

7. El DRM impide la piratería. De todos es sabido los problemas que acarrea el uso de algún tipo de DRM para el usuario, dificultando en muchas ocasiones la compra del mismo, sobre todo con el de Adobe. Pasó en la música y está pasando en los libros. El hecho de incorporar un DRM a los libros no impide la piratería, dado que es relativamente sencillo burlarlos. O innecesario, puesto que la mayoría de los libros que circulan por la red provienen de versiones escaneadas. Este argumento ha sido utilizado por autores y editores. Sin embargo, no tiene ninguna base, dado que la piratería no ha decrecido a pesar de su uso masivo.

8. Las editoriales españolas se están quedando retrasadas respecto al resto del mundo. Existe la sensación de que en España vamos más retrasados que otros países en materia editorial digital. Nada más lejos de la realidad. Si bien es cierto que en número de títulos España no es de los países que más oferta tiene, sÍ cuenta con varios modelos de lectura muy interesantes. No solo tenemos actualmente dos ofertas bajo suscripción (como Booquo o 24Symbols), sino que también tenemos tres librerías con eReaders propios conectados a las librerías (FNAC, Casa del Libro y Amazon). Adicionalemnte, contamos con plataformas internacionales que están desembarcando (el caso de Kobo y The Copia).
Además, tenemos un número creciente de editoriales digitales como Sin Errata, Ganso y Pulpo, Musa a las 9, Minobitia, Sportbios, etc.; y sellos de grandes editoriales que solo están en digital como B de Books o EnDebate por ejemplo. Aun así, estamos lejos de tener una oferta digital que cubra las necesidades actuales de la demanda.

9. No hay mercado para los libros electrónicos en España. Según el panel de ebooks de GFK, el año pasado el título que más vendió registró aproximadamente 1.900 descargas; el segundo cobtuvo 1.500. Considerando que este panel no cuenta las ventas hechas en Amazon ni tampoco en otras plataformas extranjeras podemos asumir que las ventas pudieron ser superiores. Es cierto que respecto a los libros impresos la facturación de libros electrónicos está todavía por debajo del 5% del total, pero considerando que la oferta disponible en digital aún es pequeña, los números son no son malos. O al menos, lo suficientemente interesantes para justificar la apuesta por los contenidos digitales.
Por otro lado, hay que decir que aunque vender, por ejemplo, mil descargas parece poco, un editor pequeño suele vender de media aun menos ejemplares en impreso. Podemos decir que estamos más avanzados que Italia, Francia, Portugal u otros países del entorno, o al menos en cifras similares.

10. La edición digital está contribuyendo a la crisis en el sector editorial. Nada más lejos de la realidad. Este argumento es utilizado en algunos ambientes del sector editorial para determinar que la crisis del sector está en la tecnología y no en las deficiencias del sistema, que acaba pagando el lector. El sector editorial está sufriendo, al menos, dos crisis: estructural y coyuntural. No es un sector, como se dijo al principios del 2008, que fuera ajeno a la crisis económica por ser un sustitutivo de ocio a bajo precio. La caída de las ventas así lo testimonia. Por otro lado, es un sector muy artesanal, que no ha sabido aprovechar los avances tecnológicos para sacar más provecho a las nuevas oportunidades de negocio o para hacerse más eficiente.

Estos son algunos de los mitos más frecuentes sobre el sector digital. Hay más pero hablaremos de ellos en otra ocasión.

http://www.lavanguardia.com

 

15 mar 2012

Yuppies ilustrados


Hartos de la prepotencia de los editores, cinco jóvenes escritores se asocian para escupir una litaratura "comprometida"
ÓSCAR CUBILLO.

Miguel Ángel de Rus viene pisando fuerte. Ni le duelen prendas ni se esconde tras la falsa modestia a la hora de promocionar su nuevo y personal proyecto, en el que dará refugio a la literatura genuina, dice. El tío tiene curriculum: habiendo trabajado en Radio Nacional, la SER o Diario 16, actualmente ocupa un cargo en la Dirección de Comunicación de la Sociedad General de Autores. A pesar de tener bien cubierto el riñón, le ha dado por promover una editorial, bautizada Ediciones Irreverente. Así que le preguntamos de qué va el rollo.

"Es una idea mía que nace uniendo a varios escritores y editores de revistas de música como 'Escenarios', una publicación para profesionales en la que los escritores manejan el producto desde el principio hasta el final. Todos hemos tenido malas experiencias con los editores, así que hemos optado por la autogestión". Por ahora son cinco miembros, todos accionistas, y, a pesar de las apariencias, no están unidos a la Sociedad General de Autores. "Yo trabajo en la dirección, pero no me he asociado con nadie. Ésta es una empresa independiente".


Meter caña. Colocados los puntos sobre las íes, decir que las tiradas iniciales de estas Ediciones Irreverentes son de 1.500 ejemplares por título, y que sus miembros han redactado un manifiesto en el que, entre otras cosas, aseguran que "la cultura de masas no es lo nuestro". Entonces, ¿a quién os dirigís, Miguel Ángel? "Queremos escribir libros de verdad, no guiones de cine. No tenemos vocación maldita, pero tampoco intentamos convertirnos en Pérez Reverte ni Antonio Gala. Aspiramos a escribir y a meter caña contra lo que no nos gusta. Nos dirigimos a la gente de entre 18 y 36 años, y la Generación Irreverente tiene unos principios espirituales que se alejan del mercantilismo".

­Sí, mucha ireverencia, pero sois todos unos yuppies ilustrados colocados en empleos muy bien remunerados.
­"Puedes ponerlo, me parece muy bien. Lo reconocemos muy tranquilamente. No somos yuppies, pero sí profesionales de la prensa que hemos decidido que la cultura es un lujo, y nosotros hacemos literatura por placer. Otros autores viven de ella prostituyéndose".

Con semejante temple, no es de extrañar que se declaren ajenos a esa literatura joven que nos quieren vender, la de Lucía Etxebarría, Mañas (qué golpe se ha dado con Ciudad rayada, por cierto), Ray Loriga o las colecciones de bolsillo consumista tipo Reservoir Books. "Todo lo contrario, no tenemos nada que ver con ellos, porque son sencillísimos y escriben de cosas muy básicas, tipo qué malos éramos de jóvenes, qué golfos. Hacemos una literatura muy comprometida con la sociedad; no Loriga, ni Mañas, ni leches: ésos son libros para pasar el rato sin complicaciones".

Y estos irreverentes están abiertos a nuevos talentos. "Buscamos autores jóvenes. Proponemos a vuestros lectores que nos manden cosas, porque las vamos a leer, no como otros". Sus promesas son idílicas; tanto, que el autor podrá decidir sobre todo el proceso de edición, a pesar de no ser accionista. Apunta De Rus: "Hay que acabar con la dictadura de las grandes editoriales, que editan cuando quieren y te pagan lo que les sale de los cojones. Estamos por devolver sus derechos al autor: que controle los fotolitos, que maneje la producción Este proceso de literatura es el del futuro"

Larioja.com

11 mar 2012

La última aplicación de Penguin, una demostración del valor de los editores para los autores

Por Arantxa Mellado el 06.03.2012

Penguin Young Readers Group está demostrando con hechos (e inversiones) dos controvertidos asuntos que han llenado conversaciones y artículos en los últimos meses: que los editores pueden tener un papel relevante para los escritores y que las aplicaciones son algo más que libros en movimiento.

El último movimiento de Penguin en este sentido es el anuncio de una nueva aplicación, no dedicada a un libro, sino a una de sus autoras de éxito: «The World of Richelle Mead», ya disponible en la App Store de Apple. Richelle Mead está especializada en el género de la fantasía urbana, y obra es muy popular entre los adolescentes. Según Publishers Weekly, su serie de libros «The Vampire Academy» ha vendido la nada desdeñable cifra de 5,5 millones de ejemplares impresos a través del sello Razorbill, dirigido a un público joven-adulto (young adult). Según Ben Schrank, director de Razorbill, esta audiencia joven supone que iniciativas orientadas a dispositivos móviles que giren en torno a Mead sean particularmente relevantes, y por lo tanto destinadas al éxito.

Pero «El mundo de Richelle Mead» va más allá: se basa en la personalización (su centro es la autora) y la conectividad con los lectores. Desarrollar la aplicación y su contenido ha requerido tiempo e inversión tanto por parte de Penguin como de la escritora, además de los costes de producción asociados que ha conllevado el proyecto durante los últimos seis meses.

La aplicación es gratuita –cómo atraer si no a los usuarios–, pero está pensada como plataforma de negocio, ya que contiene una librería virtual a través de la cual los fans de Mead pueden adquirir libros digitales. Además, los usuarios de la app pueden acceder a materiales adicionales, incluidas entrevistas en video y un diagrama de personajes. La aplicación evolucionará con el tiempo, añadiendo contenido actualizado, incluidos capítulos gratuitos de los libros que se publiquen a modo de continuación. En ese sentido no se diferencia mucho en cuanto a concepto de las apps que, por ejemplo, ha hecho Planeta para algunos de sus autores, aunque sean éstas mucho más limitadas en cuanto a contenidos.

La diferencia está en que la aplicación incluye herramientas sociales. Por ejemplo, permitirá a los lectores conectarse entre sí y con la autora, así como la ya habitual opción para que los lectores destaquen cualquier frase y la compartan con facilidad.
Así es como lo cuenta la nota de prensa de Penguin:
“Como puede verse trasciende los límites de una librería. Sin perder de vista al fan de Mead, Penguin ambiciona crear una comunidad online en torno a su obra.
Ésa es la razón de que contemple acceso a Facebook y Twitter, herramientas que permiten a los usuarios compartir comentarios con amigos y, también, mantenerse al día online de las actividades de la propia Mead.”
En esto consiste el paso adelante de Penguin, en pensar dónde pueden estar sus audiencias y en adaptar sus productos y la promoción a ellas:
- dando prioridad a los dispositivos móviles frente a la web como plataformas de descubrimiento, interactividad y lectura (de hecho, esta aplicación no tiene equivalente en la web)
- introduciendo la interacción entre los lectores, y de estos con el propio autor, como parte esencial del marketing de la autora y sus libros.

Algunos medios han interpretado el desarrollo tanto de la aplicación como de las funcionalidades que incorpora como la respuesta de Penguin al impacto que la transformación digital ha tenido en su relación con los escritores, una preocupación que trasciende a la mayoría de los grandes editores (como se desprendía de la carta de Hachette Book Group a sus autores y agentes en la que justifica la necesidad de sus servicios). Y es que otro de los mensajes de Penguin en este lanzamiento va en este sentido:
“Por muy tentados que se vean los autores de abandonar la relación que tienen con la edición tradicional, esta aplicación proporciona un nivel de personalización y conectividad de los que carecen las plataformas de autoedición.”
Sea como sea es una buena forma para demostrar que, en digital, los editores también pueden desempeñar su rol tradicional: ayudar a sus autores a encontrar su audiencia, sin importar dónde pueda estar.

http://www.actualidadeditorial.com

Lectores distraídos por Facebook y Twitter

POLÉMICA 
Quienes leen libros electrónicos en tabletas con conexión a internet se empiezan a quejar. Dicen que la tentación de tener a Twitter y a Facebook al alcance de la mano les impide concentrarse en su lectura.
Sábado 10 Marzo 2012


Al hablar sobre la nueva resolución del iPad 3, lanzado el jueves pasado en San Francisco, Peter Schiller, de Apple, señaló que la nueva pantalla era tan nítida que “cuando usted lea un libro va a tener en frente un texto que rivaliza con todo lo que ha visto en libros impresos”. Eso sucedió un día después de que el diario The New York Times publicó un artículo en el que se refería precisamente a que leer libros electrónicos era difícil no solo en el iPad, sino en todas las tabletas.

Curiosamente, la razón no era la falta de resolución, sino las múltiples distracciones que impiden al lector sumergirse en el solitario placer de una buena lectura. El artículo menciona casos de personas que mientras leen deben luchar con la tentación de chequear el email, buscar una palabra en Google, seguir los trinos de alguien en Twitter, comentar algo en su perfil de Facebook, ninguna de las cuales existiría si estuviese frente a un libro impreso.
El artículo sentencia que millones de consumidores que han comprado estas tabletas de Amazon, Apple y Barnes and Noble han llegado a la conclusión de que con ellas “es cada vez más complicado sentarse a leer atentamente un texto”. Muchos han comprado libros electrónicos pero nunca los terminan, y otros tienen que esperar a estar en un avión en pleno vuelo, donde no hay conexión a internet, para poderse concentrar. Estas anécdotas vienen acompañadas de un sondeo entre editores de libros, quienes ya no se muestran tan entusiasmados con estos aparatos. Hace un año, 46 por ciento de ellos creía que las tabletas eran el medio ideal para leer libros electrónicos; este año esa cifra bajó a 31 por ciento.

James McQuivey, de Forrester Research, compañía que hizo el sondeo, le dijo al diario que las tabletas son una tentación y “a toda hora están diciéndole al usuario ‘podrías estar en YouTube ahora mismo’, o le está mandando con frecuencia mensajes de alerta de que recibió un email. La lectura tiene que competir contra eso”.

Hace un año, la firma Nielsen encontró mediante un estudio que las personas tardaban 20 minutos más en leer un libro en el Kindle o el iPad que en la versión impresa. Aunque no se estableció la razón, muchos citan este trabajo como prueba de que la gente pierde la capacidad de enfoque y de que estos aparatos digitales todavía no son capaces de replicar la experiencia del libro de papel. Precisamente uno de los motivos por los cuales en 2007 Amazon lanzó su Kindle sin más aplicaciones que la de leer fue que la gente pudiera dedicarse a leer sin perturbaciones.

Algunos expertos consideran esta critica exagerada y sin fundamento, pues se basa en anécdotas y no en estudios serios. Mario Jursich, director de la revista El Malpensante, considera que además de la tentación de navegar por internet hay otros obstáculos más importantes como el reflejo de la pantalla que cansa los ojos. “En el Kindle es gris y en el iPad es muy brillante”. Para él, la opción de detener la lectura para revisar el significado de una palabra o averiguar un dato no es una interrupción negativa, sino un aporte para comprender mejor el libro.

Alexis Madrigal, editor de la revista The Atlantic, piensa que el fenómeno de distraerse mientras alguien lee un libro no está limitado a los textos electrónicos, pues cualquiera puede distraerse hasta con una mosca. “¿Con qué frecuencia la gente se distraía antes y cómo sabemos que las cosas son peores ahora?”, se pregunta Madrigal.

A pesar de todo, Matt Richtel, autor del polémico artículo, cree que las tabletas van a seguir en auge y con el tiempo volverán obsoletos los aparatos dedicados a los libros electrónicos. Para muchos la solución es desconectar internet antes de abrir el libro en el iPad. Otros creen que si las interrupciones son muy constantes es simplemente una señal de que ese no es el momento para leer. También están quienes piensan que los libros electrónicos los han convertido en lectores más exigentes, que demandan de los autores una prosa de mayor nivel que los atrape y que los aleje de las tentaciones de la red.

http://www.semana.com/

10 mar 2012

Apple y grandes editoriales de EE.UU. acusados de conspirar para encarecer libros electrónicos

El Departamento de Justicia de Estados Unidos se dispone a demandar al titán informático Apple y a cinco de las principales editoriales de ese país por considerar que formaron un cartel que en 2010 conspiró en secreto para aumentar el precio del libro electrónico, ante la competencia de Amazon y su lector Kindle, según reveló esta semana el diario neoyorquino The Wall Street Journal.

iPoo Toilet (Retrete iCaca), diseño creado por Milos Paripovic

Aparte de Apple, el Gobierno de EE UU prepara una demanda contra las casas editoriales Simon & Schuster, Hachette Book Group, Penguin Group, HarperCollins Publishers y Macmillan. Algunas de las empresas implicadas están en negociaciones con la justicia para resolver el caso fuera de los tribunales, según personas que han tenido acceso a las investigaciones, entrevistadas por el diario estadounidense.
En el centro del caso y de la demanda se halla el modelo mismo de negocio del libro electrónico, que ha efectuado notables avances en Estados Unidos en los años recientes gracias a la introducción de nuevos dispositivos de lectura, como los modelos de Kindle, que desde 2011 se comercializan también en España. Amazon no ofrece cifras exactas de ventas, pero en un comunicado de diciembre dijo que registraba ventas de un millón de dispositivos por semana.

La prominencia de Amazon en ese mercado es lo que llevó a Apple y a las editoriales a pactar en secreto una forma de cambiar el modelo de cobro para aumentar el precio del libro electrónico. El primer Kindle apareció en el mercado en noviembre de 2007. Entonces, Amazon comenzó a vender libros por 9,99 dólares, un precio sensiblemente menor al de las ediciones de papel en tapa dura y bolsillo en grandes superficies como Barnes & Noble o Border’s.

Aquello desencadenó una ola de nerviosismo entre las editoriales, porque consideraban que el consumidor se acostumbraría a un precio excesivamente barato, como finalmente ha sucedido. Ayer, los cinco libros más vendidos en el portal norteamericano de Amazon van de los 0,99 y los 7,70 dólares. La industria, sin embargo, trató de forzar un cambio aprovechando el lanzamiento en 2010 del iPad, la tableta de Apple.

Tal y como queda reflejado en una reciente biografía de Steve Jobs, escrita por Walter Isaacson, el consejero delegado de Apple, fallecido el pasado mes de octubre, quiso forzar un cambio hacia lo que denominó un modelo de agencia. “Les dijimos a los editores: ‘Iremos hacia un modelo de agencia, en el que vosotros estableceréis el precio, nosotros nos quedaremos el 30%, y sí, el cliente pagará algo más, pero eso es lo que vosotros queréis de todos modos”, afirma Jobs en el libro. “Ellos fueron entonces a Amazon y le dijeron: ‘Vais a aceptar el contrato de agencia o no os daremos los libros”.

Ese es precisamente el modelo con el cual Apple entró en el mundo de las ventas musicales con el portal y reproductor iTunes, luego ampliado a las aplicaciones informáticas con su teléfono iPhone. Ante su éxito, y según alega ahora el Departamento de Justicia en Washington, las editoriales conspiraron con la empresa de Jobs para instaurar ese modelo, de forma exitosa. Posteriormente lo impusieron sobre Amazon, que inicialmente se resistió. Finalmente dio marcha atrás al ver cómo algunos títulos de éxito eran retirados de su tienda online.

Justicia considera que Apple y las editoriales actuaron de forma pactada para acabar perjudicando al consumidor. Según el Journal, los fiscales alegarán en esa demanda que, además, la empresa que lideró Jobs llegó a un acuerdo con los editores para que no ofrecieran sus libros a un precio menor a otros portales de venta, como el de Amazon, impidiendo una competencia libre.

No son estos los únicos problemas de Apple y las editoriales en el sector del libro. En diciembre, la Comisión Europea abrió una investigación para determinar si la empresa fabricante del iPad incurrió, junto a Hachette Livre, Harper Collins, Simon & Schuster, Penguin y Verlagsgruppe Georg von Holzbrinck, en prácticas monopolísticas para aumentar el precio de los libros. Además, en agosto ya se había presentado en EE UU una demanda colectiva contra Apple y las cinco editoriales ahora investigadas por Justicia por incurrir en la misma práctica y perjudicar al consumidor.

Según un reciente informe de la consultora Juniper Research, el año pasado se vendieron en todo el mundo libros electrónicos por valor de 3.200 millones de dólares. Esa cifra aumentará hasta 9.700 millones en sólo cuatro años, indican las predicciones en ese estudio.

http://cultura.elpais.com

9 mar 2012

Grupos parlamentarios creen que el libro electrónico necesita IVA reducido

19:56h | lainformacion.com
La Comisión de Cultura del Congreso ha instado al Gobierno a realizar las gestiones necesarias en las instituciones europeas para que, con la mayor celeridad posible, se pueda aplicar al libro electrónico el mismo IVA reducido que se aplica a los libros en papel. 

Madrid, 8 mar.- La Comisión de Cultura del Congreso ha instado al Gobierno a realizar las gestiones necesarias en las instituciones europeas para que, con la mayor celeridad posible, se pueda aplicar al libro electrónico el mismo IVA reducido que se aplica a los libros en papel.
La iniciativa ha sido una proposición no de ley del grupo de UPyD, que pedía al Gobierno unificar el IVA en los dos formatos del libro, y ha sido modificada durante el debate y aprobada finalmente por unanimidad, pues todos los grupos han coincidido en que esta diferenciación es "anacrónica".
El diputado de UPyD Toni Cantó ha explicado que es "absurdo" que a los libros se les aplique un IVA reducido del 4% y que, al mismo libro, descargado de Internet, se le aplique el 18%. "En el libro lo importante es su contenido, no su formato", ha señalado.
"No podemos ir en contra de la sociedad de la información", ha alertado el diputado, quien ha considerado que el Gobierno de España sí tiene capacidad para cambiar este "anacronismo" de la aplicación del IVA.
Todos los grupos parlamentarios han coincidido con las observaciones del portavoz de UPyD, aunque los portavoces de los populares y los socialistas han señalado que "nos debemos a la legislación comunitaria".
Esta legislación establece que el IVA reducido puede aplicarse a los libros convencionales en papel y también a los electrónicos, pero solo en el caso de que estén en un soporte físico (como por ejemplo un DVD o un dispositivo USB).
La normativa europea prohíbe aplicar el IVA reducido a los servicios prestados por medios electrónicos, con independencia de que sea un servicio cultural, han recordado los dos grupos mayoritarios, que, en consecuencia, han propuesto la modificación del texto original para pedir al Gobierno que gestione en Europa un cambio en esta doctrina.
No obstante, el disputado de Izquierda Plural Chesús Yuste ha replicado que Francia y Luxemburgo han adoptado decisiones en este sentido a pesar de estas directivas europeas.
Yuste y Cantó han advertido de que la industria incipiente en España en este sector tiene que competir en desigualdad de condiciones con multinacionales que vienen de fuera y que están ocupando el mercado.-
(Agencia EFE)

 http://noticias.lainformacion.com

15 nov 2011

La biblioteca pública, ¿otro ’lujo’ que no nos podemos permitir?

El autor, profesor de la Universidad Complutense, hace un llamamiento para que las bibliotecas sigan siendo públicas. Un derecho a la cultura recogido en la Declaración Universal de Derechos Humanos (arts. 22 y 25) y que se encuentra amenazado en el momento actual. Las bibliotecas, "en épocas de crisis, sirven de refugio a millones de ciudadanos", explica, entre otras cosas, este artículo.

La crisis a la que nos ha conducido el capitalismo de casino que vivimos va acompañada de un discurso reaccionario según el cual parece ser que es muy costoso mantener los derechos de los ciudadanos. Así, el trabajo decente es un privilegio, según nos recuerdan continuamente; la sanidad y la educación han pasado a ser un lujo insostenible de ciudadanos consentidos por gobiernos bondadosos que nos han estado manteniendo a la sopa boba; los funcionarios, una carga insoportable; las pensiones, en el futuro no podrán mantenerse. El derecho a la cultura y a la información, en este contexto, ya parece un lujo extravagante.
Se trata de un ataque al Estado del bienestar que viene ya de lejos y que se sustenta en una serie de falacias que autores como Vicenç Navarro han ido desmontando. En España el nivel de gasto social está por debajo de la media de la Europa de los 15, los países de “nuestro entorno” con los que debemos medirnos (España tiene un nivel de riqueza del 94% del promedio de la UE-15 y su gasto público social es sólo un 74%, según publicaba Navarro hace unos días); lo mismo ocurre con el número de funcionarios y otros indicadores del estado del bienestar, estado que es producto de una serie de luchas históricas para conseguir unos derechos sociales que permitan un nivel de vida digno, como proclama la Declaración Universal de Derechos Humanos (arts. 22 y 25).
Los derechos económicos, sociales y culturales no son ningún lujo, sino una exigencia a la que no podemos renunciar si queremos pertenecer a una sociedad democrática. Y en una sociedad democrática no estaría mal que las prioridades económicas y la distribución de ingresos y gastos fueran cuestiones en las que la ciudadanía tuviera algún papel, y no sólo esos dos entes que se han convertido en la gran coartada: “Europa” y “los mercados”.
Según la Constitución Española, tantas veces invocada cuando interesa e ignorada también cuando interesa, “la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general” (art. 128.1). El ataque al Estado del bienestar y la crisis económica y social provocada por prácticas económicas irresponsables socialmente, por políticas económicas erradas y por la ideología neoliberal, van enviando a millones de personas a engrosar las cifras de pobreza (¡casi 9 millones de pobres ya en nuestro país!) y exclusión social.
Precisamente este escenario de crisis debería conducir a políticas de ayuda y protección a los sectores más vulnerables. Uno de los instrumentos más eficaces para ayudar a estos sectores es la educación, que, como estamos viendo va hacia un modelo de beneficiencia para las capas de menor poder adquisitivo, anulando así su potencial para ayudar a que las personas puedan llevar a cabo sus proyectos vitales. Y muy directamente relacionadas con la educación están las bibliotecas públicas, que protegen los derechos de acceso a la cultura, a la información y a la educación para toda la población. Como no podría ser de otra forma dentro del modelo que se quiere imponer de “sálvese quien pueda”, las bibliotecas públicas también están sufriendo recortes inadmisibles de presupuestos, de horarios y de personal. Sin embargo, en épocas de crisis, las bibliotecas públicas sirven de refugio a millones de ciudadanos que tienen bajo nivel adquisitivo y, por consiguiente, pocos recursos.
LA FUNCIÓN SOCIAL Y EDUCATIVA DE LAS BIBLIOTECAS
En febrero de 2010 se redactó la Declaración de Murcia sobre la Acción social y educativa de las bibliotecas públicas en tiempo de crisis. En ella se dice que las bibliotecas cumplen una función social y educativa en todo momento, pero, “particularmente, pueden ser un recurso fundamental de inclusión y promoción social cuando la crisis económica incrementa el número de personas en paro, precariedad laboral, vulnerabilidad o exclusión social”. En épocas de crisis especialmente “hay que transmitir y hacer que la sociedad conozca la función de la biblioteca como institución de formación permanente, inclusión social y puerta de acceso a la sociedad de la información para todos”. Además, se dice, “la biblioteca debe atender especialmente las necesidades inclusivas y educativas de las personas y colectivos más vulnerables”.
Hace unas semanas el profesor José Antonio Gómez (Universidad de Murcia) decía en un foro de discusión: “Nos necesitan [refiriéndose a las bibliotecas] los cinco millones de personas en situación de desempleo, la mitad de la población española sin acceso a Internet en su hogar, los casi ocho millones de alumnos de la Educación obligatoria o más del 20% de la ciudadanía que se encuentra por debajo del umbral de la pobreza”.
No podemos seguir aceptando el discurso que sugiere que los derechos sociales no son derechos humanos, o bien que son para épocas de vacas gordas. Precisamente en épocas de crisis es cuando los derechos sociales son más necesarios, ya que son derechos solidarios y su función es garantizar un nivel de vida digno a todo ser humano, además de dar oportunidades a las capas más desfavorecidas. De hecho, en la crisis de 1929 los servicios públicos, concebidos precisamente para atender los derechos sociales, pasaron de ser un paliativo de los fallos del mercado a ser un instrumento de regulación del capitalismo.
La biblioteca es un servicio esencial para ejercer los derechos de acceso a la cultura, a la información y a la educación, sin los que el ciudadano no puede participar en la vida social y cultural. La crisis económica no debe ser una excusa para recortar presupuestos destinados a ella, sino un motivo para fortalecerla, si no queremos volver al modelo de beneficiencia del siglo XIX, cuando los pobres no tenían derecho a nada, sino que recibían la vergonzante caridad de los ricos. La biblioteca pública es un derecho que debemos defender sin el menor titubeo
* Pedro Lópe López es Profesor de la Universidad Complutense Miembro de la Plataforma Contra el Préstamo de Pago en Bibliotecas