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1 abr 2011

Marta Fernández (la Cuatro) y Gina Montaner, en la presentación de 'La mala fama' en la Fnac de Callao

Marta Fernández y su ejemplar de La mala fama
Las dos periodistas y La mala fama
Las ponentes caracterizan la novela como "viajera", "profunda" y "maravillosa"
Gina lee un fragmento del libro
Marta Fernández comenta en Twitter lo que está pasando en la presentación
La presentación es ágil y dinámica gracias a la participación de los invitados
La sala de Fnac en Callao está llena en la presentación de La mala fama
Marta Fernández "se cuela" entre los lectores y consigue el primer ejemplar firmado

Los trabajadores de Flamma, orgullosos al lado de Marta Fernández
Las futuras lectoras de La mala fama posando con la autora
A Fnac casi se le agotan los ejemplares del libro debido a la gran afluencia del público
Algunos no resisten y empiezan a leer inmediatamente después de la presentación

28 mar 2011

Marta Ballesta apadrina la presentación de LA MALA FAMA de Gina Montaner

Queridas amigas:
Os invitamos a una presentación literaria que hacemos esta tarde.
La escritora Gina Montaner (Miami) presentará su novela ‘La mala fama’ en compañía de la periodista Marta Ballesta (Barcelona Televisió) y María Rémpel (editora).
El comienzo es a las 19.00. No suele durar más de una hora. Se realiza en forma de una charla libre y divertida sobre el libro y una entrevista a la autora por parte de las ponentes.
Estáis todas invitadas.
Lugar: El Corte Inglés del Portal d’Angel, Ambito Cultural (6ª planta).
Aquí encontraréis la información sobre la novela e incluso el primer capítulo.
Al terminar el acto la autora podrá dedicaros la novela a cada una personalmente.


8 feb 2011

Marta Fernández (la CUATRO) recomienda LA MALA FAMA


Próximamente en Flamma: 


Hoy quería hablaros de otra cosa. Pero Internet tiene caminos que la razón no entiende. Y esos caminos, después de muchos años, me han traído las palabras de Gina. Bajo el disfraz de un correo electrónico, se esconde la calidez de una larga carta. Leo los párrafos, uno tras otro y casi me imagino la letra ágil y un poco deslavazada de mi amiga. Gina es así: es capaz de empaquetar todo el sentimiento del mundo en ochocientas palabras y darle al send para que cruce el Atlántico.

Hubo un tiempo en el que nos escribíamos todos los días. Los avatares de la vida se llevaron a Gina a miles de kilómetros de aquí y yo echaba de menos sus palabras, su ingenio, su sabiduría, su brillantez y sus flechas siempre acertadas. Y como nuestros relojes se habían desincronizado a fuerza de saltar meridianos, el correo suplió los cafés que ya no podíamos tomarnos. Hablábamos y hablábamos. Y el correo de Gina era la chispa que encendía mis neuronas, la bombilla reluciente que iluminaba mis días. Supongo que mis palabras eran el eco de un trabajo que dejó sin dejar del todo.

“Los trabajos no son más que un micromundo de la vida”, me dice Gina en su última carta. En aquel laboratorio del mundo nos conocimos: en el profundo sótano de CNN+, en la planta más proscrita y más divertida de Torre Picasso. En aquel sotanillo fuimos brutalmente felices y tontamente desgraciados. En aquella redacción de colores chillones y noticias oscuras, unos cuantos periodistas vivimos, reímos, crecimos, nos enamoramos, pasamos noches en vela sin ver llegar jamás la mañana, hicimos la guerra y firmamos la paz y hasta un día creímos ver cómo el mundo se acababa. Pero el mundo siguió y fue el sotanillo lo que desapareció para siempre. La cadena se mudó y nos hicimos mayores de repente. Y Gina se termino marchando.

Muchas veces la vida nos acerca y nos separa como un tango perverso. A nosotras nos coló de por medio demasiados kilómetros. Y un mal día las dos nos callamos. Hasta que hace unas semanas un pájaro azul picoteo la pantalla del ordenador de Gina. Allá, en la lejana España, una amiga mandaba una paloma mensajera diciendo “aún te sigo”. Y no hicieron falta más palabras.

Esta mañana Gina me ha escrito. Y hemos vuelto a tender el hilo que con tantas palabras habíamos tejido. También por esto Internet es un gran invento. “Porque no es justo perder lo que se ama”.

Fuente: Cuatro