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22 mar 2012

¿Leer con tarifa plana?

 Lo esencial para que un modelo de negocio de pago sea exitoso será la profundidad y calidad del catálogo que se ofrezca, algo que creo que todavía no se ha conseguido con el nivel deseable. Carmelo Jordá


¿Es la biblioteca de pago un modelo de futuro para el mercado editorial? Si escuchamos a los responsables de 24symbols sí: la empresa española ha puesto en marcha su modelo de pago en las últimas semanas y ha vuelto a llamar la atención de propios y extraños, como ya hiciera con motivo de su lanzamiento.

El nuevo formato de 24symbols ofrece, como no podría ser de otro modo, algunas ventajas sobre el modelo gratuito: el catálogo es algo mayor (y algunas de las referencias más interesantes sólo están disponibles para clientes premium), se elimina la publicidad y, sobre todo, brinda la posibilidad de leer una obra sin estar conectado a la red en ese momento.

Todo por un precio que me parece muy competitivo: a partir de cinco euros al mes si decidimos contratar el servicio durante todo un año.

¿Qué futuro se puede augurar a este modelo de negocio? ¿Qué incidencia puede tener dentro del nuevo mundo editorial que está generando el libro electrónico? Es difícil decirlo ahora, hay varios factores que juegan a favor de la apuesta de 24symbols: la aplicación desarrollada está bien pensada tanto en su versión web como en la de iPad y el mercado de tabletas (que por ahora siguen siendo el soporte en el que mejor puede funcionar servicios como este) está en constante crecimiento.

Sin embargo, como en todo lo relacionado con el contenido, creo que lo esencial para que un modelo de negocio de pago sea exitoso será la profundidad y calidad del catálogo que se ofrezca, algo que creo que todavía no se ha conseguido en el nivel deseable, si bien es cierto que pronto para emitir un juicio definitivo: el mundo de la edición digital está aún en una fase preliminar, aunque a muchos nos parezca llevamos muchísimo tiempo dando la tabarra con esto.

Me parece aventurado asegurar que el 24symbols o alguno de los competidores que puedan surgirle triunfarán, tengo algunas dudas sobre la propia idea (que probablemente tengan mucho que ver con lo poco que he usado las bibliotecas en mi vida y que tengo que confesar que ya no sé si tienen el mismo sentido en el mundo digital) y todavía más sobre si hay masa crítica suficiente de lectores.

Pero creo todavía más difícil defender radicalmente que la idea o una evolución a partir de esta idea no van a triunfar. ¿Quién puede saberlo en un mercado que se está redefiniendo por completo y en el que tenemos que ver todavía muchas formas nuevas y diferentes de consumir y comercializar libros?

Eso es, precisamente, lo mejor de la situación actual: casi todo está por ver y hay mucho por crear. Lo que desde luego no es recomendable es quedarse quieto.

http://www.libertaddigital.com

19 mar 2012

Reimaginando una Libranda imposible

Ayer, durante la charla de #ebookspain, se me ocurrió la posibilidad de crear un repositorio de contenidos digitales (específicamente libros, que es el tema que nos ocupa) más abierto y, sobre todo, más justo para los lectores.

Primero, aclararé por qué me refiero a Libranda y no a Amazon: en mi opinión, es la industria editorial quien debería impulsar esta nueva plataforma de venta, no empresas tecnológicas, ni grandes almacenes, ni telecos. Editoriales. El motivo es muy simple: reducir el número de intermediarios entre el autor y el lector y ahorrarse así una buena parte del porcentaje que se llevan los canales digitales de distribución. Libranda era un buen primer paso que tuvo dos errores principales: la comunicación, porque era una plataforma no enfocada a los lectores, sino a las librerías, y el DRM de Adobe, que obliga a una dantesca serie de pasos intermedios antes de poder leer tranquilamente el libro que hemos comprado.

Todo podría haber sido más fácil si las editoriales que montaron Libranda (RHM, Santillana y Planeta, principalmente) se hubieran decidido por un esquema de venta directa al lector y por un esquema de DRM abierto. No se eligió la venta directa desde el principio porque las editoriales no querían dejar de lado a los libreros. No se eligió el DRM abierto… no tengo ni idea de por qué, no trabajo en Libranda. Supongo que porque quizás no sea muy conocido, porque quizás los de Adobe les vendieron que su DRM era el más seguro… aparte del problema que Juan Luis comenta en su artículo, grabar las claves en los dispositivos. Lo que me lleva al alegre punto número dos.

- Hace tres o cuatro meses, quizá menos, Casa del Libro, FNAC, Movistar y El Corte Inglés se lanzaron a comercializar e-readers asociados a sus tiendas (por cierto, algo que no entiendo aún es que FNAC no comercializara Kobo aquí, como hacen en Francia). Otra vez, no son las editoriales quienes mueven ficha, sino dos librerías, una teleco y El Corte Inglés. La diferencia es que, esta vez, tres de estos cuatro venden el mismo lector, un BQ (ECI vende su marca, Inves). No creo que hubiera sido muy difícil que esta empresa hubiera implantado esas claves privadas de GnuPG en los dispositivos antes de ponerlos a la venta. Y ya, echando la imaginación a volar, podría haberse fusionado ese concepto de lector con encriptación incorporada con la Libranda con DRM estándar y abierto, en lugar de montar cada empresa su propia tienda.

Para acabar, una última reflexión, más utópica si cabe, a raíz de un artículo de Richard Stallman sobre las diferencias entre comprar libros físicos y digitales: el problema de comprar anónimamente. Para solucionarlo, esta tienda ideal tendría soporte para Bitcoin, lo que permitiría el pago anónimo, además de sin comisiones (o casi).

Todo esto es una utopía, pero puestos a pedir, que no quede. De hecho, lo mejor es que esta tienda fuera global, abierta a todos los editores que quisieran unirse, no solo europea como propone Javier Celaya.

http://bestenberg.wordpress.com/

1 dic 2010

Google abrirá su librería digital antes de que acabe 2010

«Google Book Store» está listo para empezar a competir en el mercado del e-book. La promesa que Google Editions hizo para el verano de 2010 se hará por fin realidad antes de que finalice el año en Estados Unidos.
Aunque Google Editions, según recoge el diario «The Wall Street Journal», lanzará un modelo de ventas significativamente diferente al de la mayoría de sus competidores, como el Kindle de Amazon o el iBookstore de Apple.
En lugar de comprar libros a través de una tienda online única, Google permitirá a los usuarios comprar desde su «book store» o desde otras tiendas online y después llevarlo a una cuenta de Google, lo que permitirá leer los libros en cualquier lugar y en el dispositivo que quieran.
En un principio el socio estratégico de Google, Chris Palma, anunció en el mes de mayo que el lanzamiento de esta tienda online se produciría entre junio y julio de 2010. Sin embargo, el director de gestión del producto, Scott Dougall, anunció su retraso para finales de 2010, y para principios de 2011 a nivel internacional, ya que el proyecto "no estaba completado debido a su complejidad". Los socios de Google para el lanzamiento de Google Book Store, así como el reparto de ingresos que Google ofrecerá a editores y librerías se desconoce por el momento
Fuente: ABC