30 may 2011

Adopta un libro digital para salvar un manuscrito antiguo

En la India se acaba de poner en marcha una iniciativa para preservar manuscritos antiguos e incunables llamada “Adopte un ebook”. La adopción de un libro digital consiste en “apadrinar” la digitalización de uno o varios de los manuscritos disponibles.
La persona que colabora será el “padre” del libro en cuestión. Sólo tiene que elegir un libro por su cuenta o de una lista y, a partir de ahí, financiar el coste de conversión a formato digital. El ebook llevará el nombre del padrino.
Se trata de un  proyecto similar al que llevó a cabo el Ateneu Barcelonès en su campaña de colaboración y con la que Dosdoce tuvo el placer de colaborar. En este caso también se trataba de apadrinar libros incunables para su laboriosa restauración. En este caso libros de papel, sin incluir un proceso de digitalización.
El creador del proyecto y fundador de Bookganga.com, Mandar Joglekar, se ha inspirado en una iniciativa similar llevada a cabo en los Estados Unidos, donde museos, bibliotecas y fundaciones suelen financiar sus proyectos con donaciones, aparte de las ayudas estatales.
Un ejemplo de ello es el del Instituto Smithsonian y su enorme tarea de digitalizar todos sus fondos. Como afirma el propio Joglekar, los procesos de digitalización de este tipo de manuscritos son muy largos y difíciles, puesto que comienzan con la restauración de los propios documentos, algunos muy deteriorados. La digitalización ayudará a que no sea necesaria la manipulación de los textos para su estudio o consulta.
Un vez convertidos estos clásicos de la literatura maratí (o marathi) en formato digital, estarán disponibles en diversas plataformas. Más adelante incluirán manuscritos y documentos en otras lenguas de la India. Esperan superar la cifra de 40.000.

26 may 2011

Humo en la chimenea

José Luis Alvite
Esta vez la Feria del Libro de Madrid me encuentra relajado y con espíritu de colaboración. Sin dejar de ser con frecuencia errático e imprevisible, me he dado cuenta de que el afecto que me tienen los lectores merece que corresponda con el mínimo esfuerzo de dedicarles una frase y mi firma, como en anteriores ocasiones, sólo que ahora siendo consciente de que entre mi mano de escribir y sus ojos de leer se ha establecido a lo largo de los años una relación que va más allá de lo simplemente circunstancial y excede sin duda del simple cumplido. Muchos colegas son reacios al contacto estrecho con el público y prefieren la distancia, ignorantes sin duda de que la verdadera talla de un hombre la da su sencillez, no el pedestal al que se aúpa. Además de darme cuenta de eso, he comprendido que mi editor no es en absoluto mi enemigo y que  arriesga su dinero en una empresa en la que a veces el éxito consiste sólo en conseguir que por culpa de las deudas no le embarguen súbitamente la edición de un libro que sale al mercado como resultado de un esfuerzo y con la remota esperanza de que no lo lea únicamente el olvido. Alejandro Diéguez, que es mi editor, sabe bien de mi inconstancia porque la ha sufrido con un estoicismo que nunca sabré agradecerle. Como editor y como amigo saca ahora de la imprenta el título «Humo en la recámara», una colección de textos sobre historias del Savoy publicados en LA RAZÓN, y yo estaré mañana y el sábado en El Retiro madrileño para firmar ejemplares porque lo merecen él y mis lectores. Y también, lo reconozco, porque me he encariñado con toda esa gente con la que me escribo en Facebook y a la que le debo la suerte de que me prodiguen su afecto sin preguntarse siquiera quién soy y sacudiéndose el bolsillo en la apuesta por un libro que si no les gusta sólo les va a servir para el lamento por haber quebrantado su economía y para convertirlo sin en el menor remordimiento en leña para que las llamas hagan fumadas frases de bruma que se esfumen sin apenas repercusión por el tiro de la chimenea. Soy sincero si reitero que me importan poco  las rentas económicas de mi trabajo literario. Y no lo digo por soberbia, ni porque sea rico, sino, lisa y llanamente, porque mi verdadera aspiración en el asunto de escribir ha sido siempre la de alimentar la esperanza de que a mi muerte no se presente un jodido acreedor con una orden para embargarles a los míos mi recuerdo, su dolor y mi cadáver.

La industria editorial alemana sí fomenta el libro electrónico

La cuota de mercado llega al 5% gracias al fácil proceso de compra y sus precios competitivos

P. C. MADRID 26/05/2011 08:30

En Alemania hay 100.000 títulos digitalizados.

En Alemania hay 100.000 títulos digitalizados.

Alemania es el país europeo junto con Reino Unido en el que más ha despuntado el negocio digital. Según los datos que se hicieron públicos en la Feria del Libro de Londres, celebrada el pasado mes de abril, el ebook copa el 5% de cuota de mercado. En España, todavía no llegamos al 3% (último dato ofrecido por los editores españoles).
Los motivos que certifican la integración del libro electrónico se basan en razones históricas y en una mejor comprensión del futuro de la industria editorial. Alemania fue el país europeo en el que antes triunfó el audiolibro, un formato que llegó hace 20 años y que aún no ha salido de las librerías. En España, sin embargo, esta forma de disfrutar del libro nunca caló entre los lectores y tampoco la cadena editorial le dio muchas oportunidades.
El fácil acceso, la compra cómoda y el precio, claves en el éxito
Dos décadas después del audiolibro, los alemanes fueron también los primeros en ponerse las pilas a la hora de transformar la industria para impulsar el ebook. Con el impulso de unas editoriales en su mayoría subsidiarias de los sellos estadounidenses, en 2007 crearon Libreka! (www.libreka.de), una plataforma de venta y previsualización de libros electrónicos conformada por editores y libreros, que tiene un catálogo de 1.349.257 títulos, de los cuales pueden comprarse 71.434. Además de Libreka! hoy existen ya otras dos plataformas locales, Libri (libri.de) y Knv (knv.de), que han conseguido que el mercado digital alemán llegue a los 100.000 títulos.

Plataformas locales

"Ellos fueron capaces de crear un punto de venta, una tienda, con las herramientas necesarias para seducir al lector: un fácil acceso, un proceso de venta cómodo y un precio competitivo", apunta el experto en economía digital, Javier Celaya. En Alemania, los libros electrónicos cuestan entre ocho y diez euros (lo que supone para este mercado entre un 30% y un 40% menos del precio en papel), están en formato epub (no en pdf) y se pueden leer en todos los dispositivos.
En el mercado alemán hay 100.000 títulos en formato ebook
A estas tiendas se ha sumado en los últimos dos meses Amazon.de con cerca de 25.000 títulos, de los cuales la mitad son en inglés. Al igual que en España y Francia, en Alemania también existe la ley del precio fijo. "No ha sido un problema. Ellos cumplen la ley, lo que pasa es que lanzan sus ofertas con los libros en inglés, ya que no son un producto alemán", afirma Celaya.
Nada que ver con la situación española. De hecho, en la Feria del Libro de Madrid no habrá ebooks. Como ya señaló Fernando Valverde, del Gremio de Libreros: "La feria es para palpar libros". 

Fuente: Público

25 may 2011

Elogio y nostalgia del libro

LUIS RACIONERO 


De ayer a hoy Pasada la celebración de Sant Jordi, Luis Racionero reflexiona sobre las perspectivas del mundo editorial y sostiene que no es la tecnología la mayor amenaza sino la desmedida cantidad de libros que se publican




La sabiduría ya no se calibra en los textos de un autor; se solicita opinión a los autores más catódicos
Celebro desde hace más de tres décadas el día del Libro en Barcelona, que coincide con la onomástica el patrón cristiano de la ciudad, un día en la que ésta revela al visitante ciertas facetas muy significativas de su civilidad, que normalmente esta ciudad reservada y reticente no muestra. Regalar un libro en señal de amor se corresponde con la finura que suponía galardonar al mejor poeta - en los Jocs Florals medievales-con una rosa natural y al segundo con una rosa de oro. La costumbre se sigue manteniendo, pero el libro ha pasado de ser la flor de oroaser un sucedáneo antecesor de la información virtual amasada en iPads que contendrán miles de libros.

Hay quien cree que al libro lo puede destruir el ordenador y sus accesorios. Personalmente creo que lo más dañino contra el libro en los últimos años no ha sido la tecnología virtual sino la desmedida cantidad de libros que se publican. En este caso, de la cantidad no nace la calidad, como afirmaba Goethe, sino más de lo mismo: repetición, mimetismo, saturación. ¿Por qué de repente no se concebía, hace un año, la literatura sin una novela nórdica erótico-policíaca y luego pasamos a vivir sin Larsson con la misma volubilidad con que decidimos que no podíamos vivir sin él?

La moda es el corolario del reino de la cantidad y sus visires son los publicistas, no pueden haber fondos editoriales sólidos porque la moda se opone al fondo. Los editores, sin criterios para decidir lo que vale, dan palos de ciego publicando todo lo que se parezca a Harry Potter o a la trilogía de Stieg Larsson para ver si dan con un best seller.Toda la hojarasca que acompaña o empaña al best seller - en caso de lograrlo-no puede quedar como fondo editorial y debe ser reciclada para transformarse en más hojarasca.

Así las cosas, el escritor ya no es lo que era. Aquellos oráculos de la nación que fueron Ortega y Gasset, Marañón, Unamuno, o en mi juventud Madariaga, ya no son visitados en sus torres de marfil junto a Delfos para consultarles el futuro, sino que, como Sánchez Ferlosio, viven olvidados, casi ignorados porque su opinión ya no interesa. A quien ahora se consulta es a alguien que "salga por televisión".

La sabiduría ya no se calibra en los escritos de un autor sino que se solicita opinión a quienes más aparezcan por televisión. De mí se decir que un día tuve que oírme "¿Usted ha salido en Buenafuente?, entonces es famoso". Me alegro por Buenafuente, que es muy amable e inteligente, pero la cosa no iba así en tiempos de Ortega y Unamuno.

El deterioro de la imagen del intelectual corre pareja con la caída del libro y su caída viene, paradójicamente, ami entender, de su cantidad. Demasiada hojarasca. Sólo unos pocos seguimos reeditando libros escritos en los años setenta, ochenta o noventa. La mayoría de lo que se ve ahora en un escaparate de librería desaparecerá con el otoño, como las oscuras golondrinas, que volverán por San Jordi, pero no son las mismas del año anterior. Sin los clásicos no hay criterio Pero no desesperen; el libro no desaparecerá, del mismo modo que el avión no ha sustituido a la bicicleta. Nadie la usará para viajar, pero los fines de semana o las horas muertas del día, invitan aun paseo relajado en el arcaico bípedo rodado. De este modo, coger un libro entre las manos y adentrarse en el Sahara por el Tasili en Pierre Bensot, es un viaje placentero en las horas muertas de un sábado por la tarde.

La cuestión es si esta afición al libro, que a mi generación se nos inculcó de niños, seguirá siendo instigada en los que ahora aprenden a leer. Me anima a suponerlo un hecho cada vez más frecuente: en las discusiones de café, llegados al impás del dato, se echa mano del móvil con e-mail y se consulta la duda en Wikipedia. Pla contaba que en Palafrugell, en el bar, llamaba a un vecino que no salía de casa porque leía y le obligaban a acudir a la tertulia para discutir cuestiones de datos. A mí, y perdonen la petulancia, me llamaban a veces mis amigos de Casa Pepe, para corroborar un nombre o una obra. Ya no, Google y Wikipedia han acabado con los memoriones y eruditos.

Lo único que nos queda a los leídos es el criterio para saber cómo preguntar, dónde se puede encontrar y por qué caminos llegar a la información, aparte, sobre todo, de la capacidad de evaluar la calidad y veracidad de las respuestas encontradas. Sin leer a los clásicos no se puede tener criterio, por más Wikipedia que se consulte. Sin estudios de humanidades se es una cotorra de Google y todo eso está en los libros, no en Google. De ahí que la horteresca idea de eliminar las humanidades en la educación secundaria me parezca la peor aberración perpetrada por estos gobiernos de ignorantes y horteras que estamos sufriendo. Ahí sí lograrán destruir el libro. Sin clásicos y sin humanidades, los libros tienen los días contados.

23 may 2011

¿Para qué sirven los libros?

Para esto:





 Elijan vds. el formato.

20 may 2011

'Jesús en los Infiernos' de Andreu Martín es todo menos convencional

“Jesús en los infiernos”
Andreu Martín
Flamma editorial, 2011
Por José Vaccaro Ruiz

Al igual que hace dos mil años Cristo abandonaba Nazaret iniciando un camino que le llevaría a ser traicionado, prendido, azotado y crucificado entre dos ladrones en el Monte del Calvario, Jesús, el protagonista de la novela, deja Senillás, un rincón plácido, alegre y confiado de la Cataluña profunda, para hacer un viaje a los círculos más profundos del Infierno descrito por Dante. Allí donde el crimen, el odio y la violencia tienen su asiento, y las reglas de juego solo atienden al dinero, el engaño y la muerte.
Andreu Martín describe, con frases cortas, directas y carentes de retórica, ese viaje a lo más oscuro del ser humano con personajes depredadores moviéndose por escenarios de tinieblas donde la cobardía, el engaño y la doblez tienen su asiento. Desde policías corruptos, putas, sicarios o camellos, la fauna marginal de alimañas que vive y convive al otro lado de la línea roja, allí donde habitan los demonios, campa a sus anchas, fagocitando a cualquier panoli o rural, como puede ser Jesús o su cuñado Pedro, que caiga en su órbita, soltándolo cuando ya lo ha utilizado, no puede libar más sangre de su yugular, sacar un céntimo de su bolsillo porque está vacío. O simplemente porque es un cadáver.

          La Barcelona preolímpica, no demasiado distinta de la actual, aparece en la novela carente del new look de los hoteles de cinco estrellas o los restaurantes de cuarenta tendores que figuran en el catálogo de los cruceros que, de manera tangencial, tocan su puerto. En Jesús en los Infiernos lo que hay son cloacas, sórdidos callejones, puticlubs literalmente de mierda, timbas ilegales donde es mejor perder a que te maten. Andreu Martín, perfecto conocedor de ese submundo, disecciona tales lugares en carne viva, al igual que nos presenta la anatomía más purulenta de la galería de personales que los recorren transversalmente, como se dice ahora. Sin querer ni poder salir de ellos, encerrados en una espiral sin retorno y sin redención posibles, como los gorrinos que en la pocilga solo están atentos a tarascar y refocilarse en sus propios excrementos, sin saber cuando un chute más cortado de lo normal o el cuchillo del carnicero que les echa la comida que a él le sobra pondrá fin al husmear de su hocico. Personajes como el Vicio, la Bugui, el Gabacho, descritos con perfiles nítidos, diríase que literariamente perfectos, son verdaderos arquetipos de la novela negra en su estado más puro e infernal. Jesús, a su lado, es el julai que puede saber mucho de empaltar o sulfatar cepas, pero nada o muy poco de los siete pecados capitales que campan a sus anchas por esa Barcelona de imbornal.

          Paso a paso la narración avanza en un crescendo de hechos que contienen, a su vez, el germen y origen de los que vendrán a continuación, en una realimentación de la trama que no decae ni un momento, todo dentro de una lógica ensimismada que está a millones de kilómetros de lo que cabe entender como ortodoxia convencional. Porque Jesús en los Infiernos es todo menos eso, convencional. Su escenario es un casino de apuestas donde dos más dos pueden ser diez o cero, según quien reparte y recibe las cartas, y una pareja puede ganar a una escalera de color porque el ganador y el perdedor –eso lo aprende enseguida Jesús, su protagonista-, están predeterminados.

          Como toda novela que se precie, la de Andreu Martín tiene un final insospechado, un desenlace en donde el autor levanta, por fin, el velo de la intriga y nos muestra la retícula de intereses, odios y ambición que pieza a pieza ha ido insinuando y entrelazando en cada diálogo, en cada quiebro de la historia. Es, ese final, la clave de la bóveda, la llave, que contiene la última de las maldades, aquella que manipula, la que es indiferente a la verdad o la mentira y tiene en el dinero su objetivo único. La que torciendo o comprando voluntades busca solamente el dominio sobre los demás, la ponzoña propia del último y más profundo de los círculos del Infierno. La maldad del Poder.

          Dejo en el aire la incógnita de si Jesús (el Payés) es capaz, finalmente, de regresar desde los Infiernos a su Senillás de origen, y si es que lo logra, cuánto de sí mismo, de su inocencia inicial, ha perdido en ese viaje, el precio que ha tenido que pagar como rescate a las fuerzas del mal en forma de mentira, miedo y renuncia. Porque, al igual que Dante, nadie puede esperar regresar de los Infiernos igual a como entró, incólume, sin haber perdido esa media libra de carne que Antonio, el personaje de El mercader de Venecia, ha dejado como prenda a Shylock.

17 may 2011

Barcelona Zona Cero, cualquier parecido con realidad es pura coincidencia

Luis Campo anticipó en su novela lo que está sucediendo en realidad. Léete el artículo de la Vanguardia


Bohigas encabeza un manifiesto por Ciutat Vella

El documento carga contra la política desplegada después de la marcha de Itziar González

Elecciones 2011 | 17/05/2011 - 00:32h
Óscar Muñoz  | Barcelona 

En plena campaña electoral, un grupo de progresistas del mundo de la cultura, entre los que destaca el arquitecto Oriol Bohigas, ha hecho público un manifiesto a favor de la regeneración de Ciutat Vella muy crítico con la última etapa del mandato de Jordi Hereu. Los firmantes reinvindican el trabajo de la concejal independiente Itziar González, de la que destacan su “verdadero diálogo con los ciudadanos” y su “valentía que dejó al descubierto tramas de corrupción que otros habían sido incapaces de detectar”. Pero lamentan que con su marcha –fruto “de una enquistada trama de intereses” –, se ha vuelto “a la vieja cara de la política”. El documento incluso habla de “represalias dirigidas a los que manifiestan públicamente sus opiniones”.
Además de Bohigas –concejal de Cultura de Pasqual Maragall– firman el manifiesto, a título personal, la arquitecta Beth Galí, Lluís Cabrera (fundador del Taller de Músics e impulsor de la asociación Els Altres Andalusos), Rosa Gil (restauradora comprometida con la revitalización de Raval), Mar Jiménez (periodista y economista) y Carmen Zapata (activista cultural y dinamizadora de la plaza Real).
Los firmantes lamentan que Ciutat Vella haya sido noticia “en negativo” por “la prostitución, la delincuencia, sonados casos de corrupción, con la imputación de funcionarios e incluso del concejal de Urbanismo”. “Si Ciutat Vella funciona, Barcelona va a velocidad de crucero”, aseguran los autores. De este territorio destacan que está “lleno de matices, con vecinos de múltiples procedencias, (...) donde la diferencia suma”. En este sentido, no les da miedo ni “la seducción de la Rambla”, ni “el alud de foráneos” ni “la música en vivo”. Al futuro edil responsable de esta zona tan sensible de la ciudad le recuerdan que “los problemas requieren soluciones integrales, transversales, y no parches”. Así, reclaman “un pacto por Ciutat Vella entre políticos, vecinos,empresas y tejido asociativo para relanzar el distrito”.

Fuente: La Vanguardia

14 may 2011

Los 10 pasos para convertirse en joven promesa literaria, por Manuel Astur González

Cómo convertirte en una joven promesa de la literatura, sin tener idea de escribir ni nada que contar, en 10 sencillos pasos.
1. Menos es más. Ya sabemos que tus limitaciones son enormes pero no te preocupes; haz de ellas tu mayor virtud y sácales jugo. Es todo cuestión de tener la cara muy dura y un par de huevos. Todo vale mientras digas que ha sido intencionado.
Ejemplos:
¿No tienes vocabulario? Repite palabras hasta el hartazgo. El Mundo es un aburrimiento y tú no eres más que un mero reflejo de un tiempo y un momento.
¿Te cuesta la de Dios escribir frases subordinadas o mínimamente complejas? Perfecto, frases cortas y a correr millas: lo que pasa es que tienes un estilo nervioso, tenso y muy directo: no te andas con tonterías.
¿Careces de la más mínima empatía y tus personajes son más planos que tu iPad? Te cagas en la novela psicológica; tus personajes son iconos de esta sociedad superficial en la que vivimos.
Además ten en cuenta que la mayoría de lectores jóvenes tienen las mismas limitaciones que tú y creen descubrir América (o cualquier escuela literaria) en cada vaso de agua, pues están desesperados por encontrar referentes generacionales fáciles. Así que por fin hallarán a “alguien que habla como ellos, sin pedanterías”, “una voz amiga”, “alguien sincero”.
2. Tú eres tu mejor tema. No te devanes los sesos con tonterías. Tú escribe páginas y páginas sin saber ni de lo que hablas y tus propias carencias intelectuales pondrán de manifiesto los dos o tres temas que te interesan por pura repetición. Eso sí, mete las palabras “muerte”, “fin del Mundo” , “locura” y alguna escena de sexo explícito de vez en cuando para redondear.
3. Hitstoria. Esto es aún más sencillo. El resumen de la historia tiene que ser en un buen estado de facebook, de esos con muchos “me gusta”.
Ejemplos:
“Un chico se droga, folla y come kebabs de madrugada y está muy enfadado con el Mundo porque sus padres le han educado para ser consumista pero no para ser feliz”. (Ojo, la palabra “follar” y alguna queja sobre tus padres atraerán a manadas de malcriados como tú).
“Una chica muy puta pero de gran vida interior y tendente a la bipolaridad se dedica a comer pollas y a hacerse fotos con cara de colocada en los baños de las discotecas porque no encuentra sentido a la vida”. (Buf, buf, “bipolaridad”, nunca tanta idiotez y egoísmo se había justificado en una sola palabra, a tus lectoras más tontas les encantará tu gran empatía).
“Un gordo freak se pasa las noches viendo porno, hablando en chats sobe cine raro y leyendo cómics y libros de Cioran porque es un puto genio incomprendido”. (Toma realismo social:  cualquier gordo freak se cree un genio, qué astuto eres).
4. Principio de modernidad. Mete muchas cosas de rabiosa actualidad, aunque no vengan a cuento ni estén justificadas: conversaciones de gmail, nuggets del McDonalds, Spotify, Facebook, Blogs, Formspring, sms, la última mierda de Apple, la droga de moda, ese grupejo de música electrónica que viste en directo en el Primavera Sound. Probablemente dentro de unos años dará mucha risa pero para entonces tú ya te habrás forrado, tranquilo.
5. El lenguaje del pueblo. ¿Desde cuándo se supone que un escritor ha de escribir y hablar mejor que el pueblo? ¿A qué fin tanta pedantería? Tú eres un fiel reflejo de la juventud y tienes que hablar igual (de mal) que ellos. Exagera mucho, como si fuera un capítulo de Física o Química y mete jerga de la peor calaña  y tacos fuera de lugar. Eso sí, de vez en cuando introduce alguna palabra muy compleja (de las de diccionario) y alguna muy profunda (de las de los poemas). Los anglicismos ahora están muy de moda, what the fuck, aprovéchalo.
Ejemplos:
Se me va mazo la pinza. La otra noche soñé que era un abismo, un fucking agujero de bala en mi cerebelo. (Tu-tu chás! muerte!).
El dolor insondable que supone esta poliédrica vida me toca los cojones. (Toma ya; una palabra compleja, una profunda y un taco en la misma frase, eres grande).
También esto dentro de unos años dará mucha grima leerlo, pero qué coño: los cuarentones se mueren de vergüenza viendo sus fotos de los ochenta y bien que se forró el que puso de moda el pelo cardado y las hombreras gigantes.
Ten en cuenta que los puntos 4 y 5 darán a entender que eres muy joven y actual, por lo tanto, podrás llamar viejo y pasado de moda a cualquier crítico al que se le ocurra poner mal tu obra, acusación que aterroriza al más plantado, y a la vez, hará que muchos carcas pasados que quieran ir de actuales hablen bien de ti. Menudo chollo.
6. Citas y maestros. A ver, se supone que eres escritor y has leído muchísimo. Así que cómprate unos libros de Vila-Matas y fusila todas sus citas. En serio, es genial, es algo así como esos libros de Las 1001 canciones que tienes que escuchar antes de morir pero en culto y poético. Super práctico. Además puedes sacarlas de contexto a placer, nadie va a buscar el sentido original.
Ejemplos:
Yo, al igual que Allen Gisnberg, quería follarme a mi profesor. (Poner versos totalmente sacados de contexto en boca de sus autores es todo un chollo).
Mientras entraba por la puerta de la discoteca mi cerebro acelerado por la cocaína pensaba eso que dijo Baudelaire de que hay que ser absolutamente moderno. (Perfecto, aplicar el moderno de Baudelaire al “modernillo” de hoy en día).
También se supone que tienes que tener un maestro, alguien que te haya inspirado. Pero claro, los que realmente has leído, como Paul Auster, Murakami, Bolaño o Houellebecq, no valen: son demasiado famosos, tú necesitas un terreno casi virgen para plantar tu bandera. La historia de la literatura está llena de escritores supuestamente buenos de los que no se acuerda ni su madre. Elige el que más te guste y encúmbralo. Eso sí, piensa que alguno de tus lectores, como mucho, quizá ponga su nombre en la Wikipedia, así que elige teniendo en cuenta estos puntos: a) biografía turbulenta y llena de lagunas (así podrás inventarte lo que quieras); b) dificultad para conseguir sus textos; c) dificultad para, una vez encontrados, poder entenderlos y/o soportarlos; d) que esté muerto y olvidado (no vaya a ser que le dé por defenderse). Tú serás su mesías y quedarás como una persona que ha leído más y mejor que los demás.
Ejemplo:
Estoy caminando por Nápoles y pienso en mi maestro Juan Rodolfo Wilcock y en los infinitos días que pasó en esta ciudad esperando una fama que nunca le llegó. Yo soy Wilcock, todos somos unos jodidos Wilcock. (Venga, meted en Wikipedia su nombre).
7. Tú eres tu mejor obra. Y, por lo tanto, tu aspecto tiene que ser un buen escaparate. Nada más fácil: como Pajares y Esteso con las suecas pero en versión 2.0. Si eres chica y estás muy buena estropeate un poco; el lápiz de ojos corrido, las uñas mal pintadas de rojo, ojeras, despeinada, como si acabaras de salir del peor after de España desorientada y sin bragas. Si por el contrario no vales ni un duro da a entender sutilmente que en la cama eres una auténtica zorra loca e imprevisible: ropa negra, gran escote, fotos medio en pelotas, sangrando por la nariz, tatuajes en las tetas, esas cosas que ponen palote a los editores y a los lectores y hacen que las mujeres te odien. Si eres chico mejor que seas feo ya que en el inconsciente colectivo los inteligentes han desarrollado su cerebro por su falta de vida sexual. Si, por desgracia, estás muy bueno, disimúlalo, como si no fuera contigo, ni te habías dado cuenta, y conviértete en “alguien atractivo”.
8. Eres un gran tag. Esto es más viejo que Eurovisión pero sigue funcionando, más aún hoy en día gracias a internet. Que hablen de ti, muy mal o muy bien, pero que hablen. Fomenta la polémica a toda costa. Para gustos colores e incluso el mayor capullo si insiste y tiene “actitud” encontrará seguidores.
Tu nombre tiene que ir siempre asociado a una serie de palabras y conceptos; sé el más joven, el más polémico, el más nuevo, el más guarro, sea lo que sea el más, siempre. Los periodistas no tiene mucho tiempo para pensar y ser críticos y si estás siempre rondando por sus cabecitas ten por seguro que te citarán encantados.
Además hay que tener en cuenta que hasta el último idiota que tiene un blog lo que quiere es tener visitas, ser leído, y si tu nombre le garantiza un número elevado de ellas estará encantado de escribir sobre ti. Es así de simple. Insultar o alabar a un don nadie no tiene sentido.
Ejemplo:
Ray Loriga es mierda (10 visitas, fracaso).
Fernandez-Mallo es tonto y feo (1000 visitas, bien).
Pola Oloixarac no me termina de convencer pero bien a gusto me la follaría (10.000 visitas, la hostia).
9. Busca secuaces. Para todo roto hay un descosido y si adquieres popularidad te saldrán miles de amigos. Escoge con cabeza. Siempre está bien un amigo muy gracioso pero mucho peor escritor que tú (no vaya a querer suplantarte), una chica alocada con serios trastornos de personalidad, alguna fotógrafa sexy que tome testimonio de vuestra alocada vida, algún poeta infumable e, importante, un crítico literario que quiera medrar. Defendeos aunque nadie os ataque, no hay mejor modo de llamar la atención y crear polémica. Recuerda siempre que una gilipollez, si es colectiva, no es gilipollez sino Movimiento.
10. Hommo Irónicus. Por fortuna para ti, en la actualidad la cobardía, la ignorancia, la tontería o el puro mal gusto pueden resguardarse en la trinchera de la ironía. Tenla siempre a mano, te sacará de más de un aprieto al mismo tiempo que hará ver que eres una persona muy inteligente.
Ejemplos:
Escribes como el puto culo. – Qué quieres, me he pasado la mitad de la vida jugando a la videoconsola y la otra mitad follando.
¿Cómo llevas las malas críticas? – Cada vez que leo una me corto un dedo de la mano y juro ante Dios intentar ser mejor escritor.
Manuel Astur, este texto es una auténtica basura. – Ya ves, viejuno, es que yo también soy joven, polémico y moderno (Dios, pero qué clase tengo…).
Manuel Astur González
www.manuelastur.wordpress.com

11 may 2011

Concurso "el club de los libreros hambrientos"

La librería Molist, de Galicia, ha organizado un concurso muy peculiar en Facebook.
Citamos la publicación de su muro:

Todos tenemos hambre, pero los libreros más.
Mándanos una foto de tu nevera, que se vea el contenido. No vale limpiarla ni ir al super para rellenarla antes, y menos poner un jamón porque no cuela.
pero sé original.
Si te da vergüenza mostrar sus interiores, enséñanos la fachada.
Tienes imanes?, notas de la compra del año pasado?.
desde luego preferimos el interior y que en la foto se vea bien.
Con las fotos nos haremos una comilona, que tenemos mucha hambre...

Mánda la foto cómo mensaje a nuestro perfil de FB, o a la cuenta libreriamolist@hotmail.com

Teneis hasta el 25 de mayo para enviarla.
El ganador se elegirá por los que voten a la foto, con la palabra "VOTO" una vez se pongan todas en un álbum a principios de junio.